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Primer equipo

Carrusel depresivo

Hace un par de semanas lo pensé. Era un plan sin fisuras. Victoria ante el Madrid, tres puntos en Orriols y decirle a mis hijos que este mes no habría chuches ni hamburguesas ni cine, ni siquiera pizzas de marca blanca en casa. Dilapidaría la escasa porción del presupuesto en ocio familiar por ir a ver al Rayo Vallecano pelear su salvación ante el Pucela. Dudé porque el Rayo en mis dos visitas al estadio de la franja esta temporada se habían producido a mi entender los dos puntos de la inflexión en esta triste temporada en primera.

Gracias a Alejandro y a Marcos pude ver como el Rayo recibía una bofetada de realidad frente al Leganés en lo que parecía el paso de gigante hacia la tranquilidad.

Gracias a la suerte pude ver como el Girona nos pintaba la cara con un gancho que nos dejó groguis.

Gracias a la diligencia gestora de la dirigencia gestora no pude ir más al campo, con unos precios de entradas que crecían en relación inversamente proporcional a las posibilidades de los hijos del caballo blanco de seguir en la élite. Estaba sin embargo, dispuesto a todo.

No pudo ser. Cuando llegó el momento la franja había certificado su descenso y su presidente decidió imprimir un cartel con los precios de las entradas que decía «PROHIBIDA LA ENTRADA A MILEURISTAS, MELANCOLICOS Y DEMAS AFICIONADOS FRANJIRROJOS. SE ADMITE LA ENTRADA DE IMPRUDENTES, TURISTAS Y PUCELANOS DE CHEQUERA AMPLIA».

Llegué a casa y cuando lo hablamos, mi mujer me cantó una tonadilla pelín tuneada:

«Soy capitana del Santa Inés,

los bancos nos pusieron del revés,

el precio es caro, ¿no lo crees?

y yo aquí mando , como ves.

Es muy banal,

es muy informal,

es muy brutal,

pagar entrada por ir a este erial «(BIS).

Le dió la risa, me dió un portazo y sentí vergüenza. Haber pensado en quitarles a mis hijos lo poco que puedo ofrecerles a cambio de ver un partido sin nada en juego me hizo sentir bochorno. El mismo que sintió una parte de nuestra afición ante el abuso que sufriría la afición visitante, destinataria principal de tales precios.La generosidad con los fans de Pucela como modo de protesta fue un hecho y más de uno recibió en préstamo un abono rayista para poder sufrir con su equipo esta tarde de «Canción Triste de Hill Street» para los locales. Y yo en casa, de carrusel.

Me vais a perdonar pero en directo no fui capaz de pasar de los tres minutos. Los que tardó Ba en provocar un «bah» en la grada con un penalti absurdo y permitir que el Real Valladolid se adelantara de penalti (0-1).

Cero emoción en el campo, depresión absoluta y yo viendo el carrusel televisivo. Mucha emoción en varios campos. En el mío ninguna. Mientras voy escribiendo veo el partido entero. Veo que Alex Moreno lo intentó, probablemente motivado ante el interés de varios equipos en contar con él. Veo que De Tomás le puso mordiente. Veo un brote verde. Catena las gana todas por alto. Segundo brote. Veo que Pozo sigue llegando. Poco más.

En el descanso el medio bocinazo de Paco hizo efecto, y el temor generado por la tensión de poder salvarse hizo encerrarse al Pucela ,que empezó a largar pelotazos pensando en que el punta era Ronaldo Nazario hizo el resto. El Rayo aprovechó para llegar con comodidad y entre comentario gratuito y comentario gratuito de quienes no narraron en la tele un partido de la franja en esta temporada y solo supieron expresar su desprecio por el Rayo (no citaré nombres, solo hay que verlo, no tiene desperdicio) se propuso empatar en un golazo de primera, el segundo de Medrán este año y el segundo al mismo equipo, y el último en casa de la franja en primera en una década que nos vio mas tiempo entre los grandes que en segunda.

Paco quiso ganar el partido y el Valladolid de repente lo encontró. El Rayo fue al ataque, perdió el enésimo balón y Sergi Guardiola dió la razón a Jémez. Catena fue de los mejores hoy pero en la acción definitiva le faltó dureza para frenar al delantero blanquivioleta.

Como en el resto de temporada el Rayo lo intentó, no se arrastró pero , simplemente, no supo o no pudo.

Unos segundos de tensión, silencio general y algarabía final visitante.

No sé como cerrar esta contra. Ha sido emocionante, bonito, frustrante , ilusionante,triste y único poder dibujar unos trazos sobre este año en Vallecas. Soñé con poder decir lo mismo sobre el Rayo que Piqué sobre Neymar, pero al final la franja no se queda en primera.

Al menos se ha quedado en mis adentros para siempre. Tengo una camiseta y una bufanda que lo demuestran .

PD: Nos queda una semana en primera. Espero que la vuestra sea muy chulapa. Nos leemos en la última del curso. Hasta entonces.

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