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Contar hasta mil

Si antes de los partidos los futbolistas deben calentar cada vez siento que tras los mismos los cronistas o similares debemos “enfriar”. Los juntaletras también tenemos nuestro corazoncito y nuestras vísceras. El Rayo Vallecano recibía a un Real Sporting de Gijón hundido en su ánimo tras la derrota ante su vecino astur, con dos días más de descanso, de local y con unas condiciones climáticas favorables para quien tuviera más frescura.

Quizá era el momento de la humildad, de la unión y de la concentración en el campo pero eso hace mucho tiempo que no se ve en Vallecas. Pudieron escucharse ciertas declaraciones en las que se decía que con muy poco se podían alcanzar las eliminatorias por el ascenso y creo que hay un sentir en parte de la afición en la misma dirección. Viendo el teórico nivel y amplitud de la plantilla franjirroja la grada tiene perfecto derecho a pensar eso. Los jugadores y el entrenador no. Eso se llama SOBERBIA y se paga. Cuando has superado la treintena de partidos deberías haber aprendido algo. Es cierto que con el formato actual, la posibilidad de hacer cinco cambios y tantos partidos el Rayo debería, con una pierna y una mano a la espalda lograr el objetivo pero, oh sorpresa, esto es fútbol profesional y los equipos se colocan, corren, trabajan la estrategia…, vaya, lo que deben hacer. El caso es que al final , en las familias desestructuradas como esta, pocas veces se logra el éxito, y el Rayo ya ha hecho últimamente muchos milagros.

Toda esta rajada para contar que, tras una primera parte en la que los antiguos escribas hubieran hablado de “dominio territorial “por parte de los locales y los actuales redactores de jugar a medio gas, ocurrió un “accidente”. La película debió llamarse “Jony cogió su fusil” ya que Montiel fue el único de los once rayistas en intentar algo disparando todo lo que caía en sus pies pero terminó titulándose “No me chilles que no te veo”. Dicen los que saben de esto que en los últimos minutos de cada parte lo más importante es mantener la concentración y sobre todo no complicarse la vida. Saúl fue provocando faltas a cual mas absurda para que el Sporting pudiera colgar balones al área local. Los gijoneses las lanzaron a cual peor, pero quizá en la menos peligrosa de todas cantaron bingo. El balón fue tan corto que Oscar Valentín creyó ser Franz y no Carmelo, el Beckenbauer de la bahía. El ancla del Santa Inés quiso parar el balón con el pecho en lugar de ser contundente, el balón fue a parar al tacón de Juan Villar y de ahí llegó hasta los pies de Alvaro Vázquez que solo pudo embocar el regalo y adelantar a los de Mareo (0-1) justo antes del descanso.

Lo ha hecho tantas veces que ya no sorprende pero Paco, puso a Álvaro García y a Qasmi de salida lanzando el mensaje táctico siguiente: “Tos parriba ” . Saúl fue señalado (con razón), el Rayo quedó con tres atrás y la disposición quedó rara. En el medio se situó Comesaña, que, en momentos de dificultad rompe la puerta a golpes y cuando se la abren tropieza y se cae. Valentín que perdió aplomo tras su error era el que intentaba tapar agujeros. Jony siguió tirando hasta que se agotó, De Frutos perdió la chispa con la que pareció llegar en invierno y Qasmi y Villar parecieron estorbarse más que otra cosa. Se montó un guirigay en el que el Sporting pudo sentenciar pero de donde no hay no se puede sacar . La entrada de Trejo por Comesaña tampoco cambió demasiado pero la de Isi al menos le dio energía, ganas y sobre todo, intención . Partiendo del centro se le vio en la derecha y en la izquierda y desde allí puso el balón con clase para Qasmi que, habilitado por Damián al que se confirma que el larguero no partió la crisma de casualidad, remató a placer a la jaula (1-1). Me tranquilicé al encontrar en la Wiki que el 9 de Jémez fue canterano del Sporting porque, ¡vaya celebración, qué tristeza!. Isi era otra cosa, animando a los compañeros y corriendo para el centro. Pareció que el Rayo podía ganar pero se embolicó de nuevo y no fue capaz de batir a un rival que todavía se frota los ojos por haber podido ganar con tan poco y no conseguir noquear al Rayo cuando lo tuvo grogui.

Empate final (otro) en un partido que parecía ideal, marcado a “fuego” para hacer un ejercicio de honradez , dedicación, concentración, entrega y pegada en la visita de uno de los mejores profesionales que han jugado en el Rayo en los últimos años. Gracias Javier Fuego Martínez por haber venido. Se te echa de menos.

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