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De culto

Con una estatuilla llamada Oscar en la mano, a Fernando Trueba se le ocurrió decir algo así como “me gustaría poder creer en Dios pero solo creo en Billy Wilder”.

En esta columna y en este barrio se han venerado a ídolos efímeros como Laurie Cunningham o Paco Jémez por mil y una razones y probablemente tocará hacerlo con Radamel Falcao, al que se admira desde hace mucho tiempo y se le compadece por hacer sido víctima de una jaula de oro, la de estar en manos de fondos “buitre” que le llenaron los bolsillos pero evitaron que pasara de ser delantero de talla mundial a icono de todos los tiempos.

Hay muchos lugares donde establecer cultos y el cine es uno de ellos. Hay directores que con mucho trabajo y pocos títulos en cartelera se hacen imprescindibles.

Víctor Erice trazó las líneas maestras de la carrera como técnico de Andoni Iraola y redactó el guion del Rayo-Getafe muchas décadas antes de que se jugara.

El cineasta de Carranza comenzó su andadura con “Los desafíos” tal como hiciera Iraola con el inicio de la suya, saliendo de casa pronto pero decidido y con las ideas claras. En Vallecas comenzaba el partido y Enes Ünal tras una falta le pegaba al balón raruno ,como se hace ahora con estos balones que son lo contrario a los Mikasa.

El turco estampó el balón en la cruceta y la parálisis y expresión de Stole Dimitrievski parecieron la de una niña llamada Ana Torrent en “El espíritu de la colmena” al ver a Frankenstein.

La primera película dirigida en solitario por Erice era, como el Rayo para Iraola un trabajo de encargo y una película de terror pero la falta de presupuesto la convirtió en un proyecto mas personal en el que dejar su sello.

El largometraje fue premiado en festivales y el Rayo laureado con el ascenso, pero parecía que el camino no sería fácil. Otro cineasta de los banquillos forjado en la Serie B y el cine de mamporros pero muy taquillero marcaría el camino, a su pesar, del segundo protagonista del partido.

Djené Dakonam, zaguero togolés de los de antes, contundente y fuerte se convirtió en protagonista de películas de acción gracias a José Bordalás que le regaló las mejores secuencias y efectos especiales.

Crecido con el brazalete de capitán llegó a menospreciar en una ocasión a la franja y el karma le devolvió la jugada. Su braceo para “controlar” a Nteka en el área al estilo “sal de aquí chaval, en mi discoteca no entras con calcetines blancos, espabila” fue considerado como penalti por Cordero Vega (algún día alguien escribirá un TFM sobre apellidos de los árbitros, da para ello).

Fue el primer capítulo de “El sur“, la obra culmen de Erice, completado con maestría por Trejo que envío el balón a la red como quien lo guarda en la misma al final de un entrenamiento .

Oscar, otro del clan del sur juega como entrena, corre, aprieta, disfruta, se ríe, manda, toma agua, descansa. Genio.

Mientras que la obra de Erice fue recortada en metraje por su productor, el futbolista y maestro en cine Elías Querejeta, la de Iraola ante sus vecinos meridionales era alargada por el trencilla y el detalle fue aprovechado por un tipo aún mas alargado y del sur, Pathé Ciss.

El partido del senegalés, que va creciendo cada partido tanto que un día se ira a la NBA (¡cuida esas manos , Ismael! ) fue una absoluta locura.

Con veintisiete años, pleno de madurez y de piernas Ciss fue el socio de los de detrás , de los de el medio y de los de arriba y fruto de ello anotó el gol de la sentencia, el segundo, tras rematar la cesión desde dentro del área de cabeza de Catena.

El Rayo había avisado con otro gol de Saveljich con la testa anulado por orsay, pero los azules sin Bordalás han perdido la contundencia y la suerte, y a pesar de no jugar demasiado mal se vieron a diez minutos del final con el partido perdido .

Erice, reconocido en su trabajo y amante de la belleza en su mas estricto termino decidió llevar a cabo “El Sol del Membrillo”.

En ella, acompañó en el proceso creativo a Antonio López, el último gran pintor español, que plantó un membrillero en su jardín y se puso a pintarlo con un realismo similar a “La Gran Vía“.

A López se le puede ver y admirar haciendo su espectacular trabajo en muchas ocasiones por Madrid y como a Falcao solo se le puede frenar si eres policía municipal.

Radamel Falcao es la guinda del pastel de este equipo de autor que trabaja, sufre, defiende, compite, juega y divierte. Su gol de delantero centro, desmarcándose con frialdad y cruzando el balón como un profesional, nada personal solo trabajo para el tercero de ayer nos marca la diferencia de lo que puede ser este equipo con un goleador de su talla si le respeta la salud.

Un equipo de culto.

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