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Lo bueno y lo malo del Girona – Rayo para la afición

Siete partidos seguidos sin conocer la victoria, precios no demasiado asequibles y viajes con muchas horas de carretera… Con estos ingredientes cualquiera podría pensar que la afición del Rayo Vallecano tiene excusas sobradas para bajar los brazos.

Pero pese a todo, contra viento y marea, el rayismo volvió a demostrar en Girona que nunca dejarán sola a la franja. En un día tan negro como el pasado sábado solo la hinchada puso la nota de color. Esto fue lo malo y lo menos malo del encuentro Girona – Rayo.

Un estadio mejorable

Todo el rayismo sabe cómo está el estadio de Vallecas y las mejoras que serían necesarias. Pero el hecho de no tener algo en casa no impide exigir también calidad fuera. Sobre todo cuando uno ha pagado 30 euros y lo que se encuentra es medio estadio compuesto de gradas supletorias y con unos urinarios portátiles sin rastro de limpieza.

Montilivi Girona - Rayo

Más de dos horas bajo la lluvia

Si a las anteriores incomodidades le añadimos una ola de frío polar y un diluvio que cayó durante toda la mañana, el panorama se vuelve desalentador. El estadio municipal de Montilivi solo tiene dos gradas parcialmente techadas y ninguna de ellas cubre el sector visitante.

Los rayistas tuvieron que tirar de paraguas, chubasqueros, toallas… y de algún bocadillo caliente al descanso.

Una despedida a distancia

Algunos rayistas presentes en Montilivi se quejaron de que apenas media docena de jugadores se dirigieron hacia las cercanías de la grada en la que estaban para despedirse al final del partido.

Después de echar 14 horas de coche (o 9 de tren o 3 en avión) desde Madrid y de calarse hasta los huesos alguno echo en falta un gesto mayor de cariño o cercanía por parte de la plantilla.

La voz del rayismo resonó en Girona

No todo iban a ser cosas negativas. Y es que la presencia de 30 aficionados del Rayo en un desplazamiento tan lejano, con esas condiciones metereológicas, los precios de las entradas y el estado de las instalaciones ya es todo un logro.

Pero es que además durante amplias fases del partido Girona – Rayo la voz cantante en el estadio la llevó la hinchada rayista cuyos cánticos se oían por encima de los 6600 espectadores gerundenses.

Una vez terminado el partido, deportividad entre ambas aficiones y quedada para comer entre la Peña Rayista Bus Uno y la Penya Inmortal de Girona.

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