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OPINIÓN

Realismo trágico

LA CONTRACRONICA


El día que lo iban a a matar, Miguel Ángel Sánchez Muñoz se levantó a las 5:30 de la mañana para acudir al aeropuerto con su equipo. Había soñado que su equipo defendía con orden, que salía al contraataque con frecuencia y que Bebé y Raúl de Tomás lanzarían cañonazos lejanos pero certeros para sorprender a la armada invencible, pero al despertar se vio salpicado de cagada, no de pájaro, sino de Mario Súarez, víctima de una gastroenteritis.

“Siempre soñaba con una defensa férrea” , me dijo su madre, evocando meses después aquel día ingrato.

Antes de que alguien me acuse, con acierto y buenos hábitos de lectura, de plagiar aGabriel García Márquez os diré que el Rayo, como era previsible, cayó en el Camp Nou en lo que, a buen seguro habréis adivinado, podría ser la crónica de una muerte anunciada.

Michel, leyenda como jugador y entrenador franjirrojo podría estar en las últimas e incluso ser sustituido por un técnico que no resiste una busqueda en Google como jefe de un banquillo en primera división.

A diferencia del Santiago Nassar en la gran obra de Gabo, nuestro mister no salió con camisa de lino y desarmado. A pesar de la presencia del obispo Messi , el artífice de nuestro renacimiento, Miguel Ángel, vistió como lo hacía Santiago habitualmente, de caqui y con botas de montar, con una Magnum 357 al cinto ,y un rifle Mannlicher-Schönauer , otro
300 Holland Magnum , un 22 Hornet y una Winchester de repetición en la retaguardia.

Durante un rato pareció funcionar esa política de armamento digna del mismísimo Charlton Heston e incluso en un descuido del trencilla y de la zaga blaugrana el DT vallecano le dio a De Tomás un Smith&Wesson que le sobraba y éste, rápido y mortal hizo un ovillo de lana entre amagues y perfiles con Semedo y Pique y perforó la red con un disparo contundente que me dicen sonó “baang” en la grada rayista y “pfff” en la mente de Marc André Ter Stegen (0-1).

Nadie les dijo que estos afamados revólveres pueden tener retroceso, y más en manos de “los intocables” (y no precisamente de Elliott Ness)

Jugar contra Messi es saber que de un modo u otro te la liará. Te quebrará la cintura, te construirá una pared para romper tu tabique, lanzará un zambombazo, te anotará un libre directo, romperá tus líneas con un pase certero…pero…¿colgando un balón en una falta lateral?.

En este Rayo hay jugadores intocables, una especie de casta y no precisamente parias en el sentido indio del término, sino en el lenguaje circular, concéntrico y morado de Pablo Iglesias y Podemos.

Jordi Amat y Alex Moreno son casta. A diferencia de Alberto García , Embarba o Trejo que merecieron banco y lo tuvieron al existir alternativas, estos dos jugadores son insustituibles. En el sentido que queráis.

Las lesiones, sanciones o pasillos de seguridad hacen que Amat juegue siempre. Y le pasa como a Busquets, que sabes que lo hará bien pero que, pleno de confianza, alguna vez la cagará.

Ayer lo hizo al menos dos veces, para nuestra desgracia, las que dieron la vuelta al marcador.

En el empate, Piqué entra al primer palo al trote y se ve a Jordi mirar con gesto culpable y aterrado tres metros por detrás como diciendo “¡glubs, creo que ese era el mío !” .(1-1).

Recién iniciada la segunda parte el bueno de Amat, ayer capitán, sintió el peso del rojo brazalete y en un reflejo casi instintivo metió la pierna ante el recorte de Semedo, un regate en dirección a su pierna mala y hacia atrás (¿como se pone aquí el emoji de darse un palmazo en la frente?) .

Con tanto rollo del VAR y la interpretación de las jugadas me ha dado por sostener ahora (cambiaré de opinión con una bufanda al cuello y una birra en la mano) que las jugadas no son interpretables sino interpretadas. Si metes la pierna en el área y tocas al rival…chico, es una lástima pero es penal. Otro tema es qué hubiera ocurrido en la acera contraria pero no hoy no me apetece, como os digo, interpretar.

Llegados a este punto solo quedaba esperar a que Messi fallara el castigo, cosa que ocurre de vez en cuando, pero ayer el rosarino se disfrazó de Gaizka Mendieta y lanzó ese penalti con paradinha no paradinha , controlando la estirada de Dimitrievski y superándole con desesperante facilidad. (2-1).

El plan de Michel pareció ser sostener el partido y lanzarse a por él los últimos veinte minutos. Retiró a Amat y metió a Pozo, que es ese revólver pequeño. bonito, con cachas de nacar, juguetón pero que te puede matar. Minutos después incluyó a Embarba por Álvaro García, ambas armas de aire comprimido pero veloces .

No sirvió de nada. Apareció , o mejor dicho, no apareció el otro insustituible de la plantilla rayista en el momento del todo o nada. Alex Moreno, más por culpa de Cobeño que de Michel juega con la tranquilidad de que es imposible que lo sienten y con ese desparpajo juega, para bien (muchas veces, todo hay que decirlo) y para mal ( su banda es un colador con agujeros por donde entraría un melón de Villaconejos). Es capaz de frenar un tiro libre de Messi con la cabeza y de dejar su banda yerma.

En una de tantas contras, el 7 rayista se queda a dos aguas, ni arriba ni abajo y falto del cinismo necesario para un zaguero de bien reacciona tardísimo para llegar a la falta táctica, se frena y arranca tarde. El talento de Dembelé, Suarez y Rakitic hizo el resto. (3-1).

En esta suerte de realismo trágico el equipo vuelve a perder, mejora las sensaciones pero cae y en el club empiezan a pensar en convertir el césped y aledaños en la magna pinacoteca. Un Prado lleno de Velázquez, con pintores mal reflejados, espejos, posados y algún cuadro de marca blanca al que no conoce ni Hulio.

Miguel Ángel Sánchez Muñoz entró en su casa por la puerta trasera, que estaba abierta desde hacía un tiempo y se derrumbó de bruces contra la cocina.

Ojalá me confunda de final. Siempre Gabo.



El día que lo iban a a matar, Miguel Ángel Sánchez Muñoz se levantó a las 5:30 de la mañana para acudir al aeropuerto con su equipo. Había soñado que su equipo defendía con orden, que salía al contraataque con frecuencia y que Bebé y Raúl de Tomás lanzarían cañonazos lejanos pero certeros para sorprender a la armada invencible, pero al despertar se vio salpicado de cagada, no de pájaro, sino de Mario Súarez, víctima de una gastroenteritis.

“Siempre soñaba con una defensa férrea” , me dijo su madre, evocando meses después aquel día ingrato.

Antes de que alguien me acuse, con acierto y buenos hábitos de lectura, de plagiar aGabriel García Márquez os diré que el Rayo, como era previsible, cayó en el Camp Nou en lo que, a buen seguro habréis adivinado, podría ser la crónica de una muerte anunciada.

Michel, leyenda como jugador y entrenador franjirrojo podría estar en las últimas e incluso ser sustituido por un técnico que no resiste una busqueda en Google como jefe de un banquillo en primera división.

A diferencia del Santiago Nassar en la gran obra de Gabo, nuestro mister no salió con camisa de lino y desarmado. A pesar de la presencia del obispo Messi , el artífice de nuestro renacimiento, Miguel Ángel, vistió como lo hacía Santiago habitualmente, de caqui y con botas de montar, con una Magnum 357 al cinto ,y un rifle Mannlicher-Schönauer , otro
300 Holland Magnum , un 22 Hornet y una Winchester de repetición en la retaguardia.

Durante un rato pareció funcionar esa política de armamento digna del mismísimo Charlton Heston e incluso en un descuido del trencilla y de la zaga blaugrana el DT vallecano le dio a De Tomás un Smith&Wesson que le sobraba y éste, rápido y mortal hizo un ovillo de lana entre amagues y perfiles con Semedo y Pique y perforó la red con un disparo contundente que me dicen sonó “baang” en la grada rayista y “pfff” en la mente de Marc André Ter Stegen (0-1).

Nadie les dijo que estos afamados revólveres pueden tener retroceso, y más en manos de “los intocables” (y no precisamente de Elliott Ness)

Jugar contra Messi es saber que de un modo u otro te la liará. Te quebrará la cintura, te construirá una pared para romper tu tabique, lanzará un zambombazo, te anotará un libre directo, romperá tus líneas con un pase certero…pero…¿colgando un balón en una falta lateral?.

En este Rayo hay jugadores intocables, una especie de casta y no precisamente parias en el sentido indio del término, sino en el lenguaje circular, concéntrico y morado de Pablo Iglesias y Podemos.

Jordi Amat y Alex Moreno son casta. A diferencia de Alberto García , Embarba o Trejo que merecieron banco y lo tuvieron al existir alternativas, estos dos jugadores son insustituibles. En el sentido que queráis.

Las lesiones, sanciones o pasillos de seguridad hacen que Amat juegue siempre. Y le pasa como a Busquets, que sabes que lo hará bien pero que, pleno de confianza, alguna vez la cagará.

Ayer lo hizo al menos dos veces, para nuestra desgracia, las que dieron la vuelta al marcador.

En el empate, Piqué entra al primer palo al trote y se ve a Jordi mirar con gesto culpable y aterrado tres metros por detrás como diciendo “¡glubs, creo que ese era el mío !” .(1-1).

Recién iniciada la segunda parte el bueno de Amat, ayer capitán, sintió el peso del rojo brazalete y en un reflejo casi instintivo metió la pierna ante el recorte de Semedo, un regate en dirección a su pierna mala y hacia atrás (¿como se pone aquí el emoji de darse un palmazo en la frente?) .

Con tanto rollo del VAR y la interpretación de las jugadas me ha dado por sostener ahora (cambiaré de opinión con una bufanda al cuello y una birra en la mano) que las jugadas no son interpretables sino interpretadas. Si metes la pierna en el área y tocas al rival…chico, es una lástima pero es penal. Otro tema es qué hubiera ocurrido en la acera contraria pero no hoy no me apetece, como os digo, interpretar.

Llegados a este punto solo quedaba esperar a que Messi fallara el castigo, cosa que ocurre de vez en cuando, pero ayer el rosarino se disfrazó de Gaizka Mendieta y lanzó ese penalti con paradinha no paradinha , controlando la estirada de Dimitrievski y superándole con desesperante facilidad. (2-1).

El plan de Michel pareció ser sostener el partido y lanzarse a por él los últimos veinte minutos. Retiró a Amat y metió a Pozo, que es ese revólver pequeño. bonito, con cachas de nacar, juguetón pero que te puede matar. Minutos después incluyó a Embarba por Álvaro García, ambas armas de aire comprimido pero veloces .

No sirvió de nada. Apareció , o mejor dicho, no apareció el otro insustituible de la plantilla rayista en el momento del todo o nada. Alex Moreno, más por culpa de Cobeño que de Michel juega con la tranquilidad de que es imposible que lo sienten y con ese desparpajo juega, para bien (muchas veces, todo hay que decirlo) y para mal ( su banda es un colador con agujeros por donde entraría un melón de Villaconejos). Es capaz de frenar un tiro libre de Messi con la cabeza y de dejar su banda yerma.

En una de tantas contras, el 7 rayista se queda a dos aguas, ni arriba ni abajo y falto del cinismo necesario para un zaguero de bien reacciona tardísimo para llegar a la falta táctica, se frena y arranca tarde. El talento de Dembelé, Suarez y Rakitic hizo el resto. (3-1).

En esta suerte de realismo trágico el equipo vuelve a perder, mejora las sensaciones pero cae y en el club empiezan a pensar en convertir el césped y aledaños en la magna pinacoteca. Un Prado lleno de Velázquez, con pintores mal reflejados, espejos, posados y algún cuadro de marca blanca al que no conoce ni Hulio.

Miguel Ángel Sánchez Muñoz entró en su casa por la puerta trasera, que estaba abierta desde hacía un tiempo y se derrumbó de bruces contra la cocina.

Ojalá me confunda de final. Siempre Gabo.

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