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¿Y ahora qué hacemos con Mario Hernández?

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El pasado domingo por la mañana, Mario Hernández contaba con todas las posibilidades del mundo de ser parte de la primera plantilla del Rayo Vallecano. El canterano llevaba una pretemporada muy buena. Una pretemporada que olía a Primera división. Tres horas después, no tenía hueco.

Era obvio que tenía que venir un lateral derecho de garantías. Luis Advíncula, peruano mundialista, era el hombre pero, ¿de verdad hacía falta traer a Tito? No entro a valorar la marcha del que fuera capitán tras el descenso en 2016. De hecho, la mayoría de cosas que se dijeron y se dicen son todas mentira. A Vallecas llega un hombre que lleva el Rayo en el corazón.

Sin embargo, yo hablo de temas futbolísticos. De la cantera. Del ‘mucho te quiero canterito pero pan poquito’. Han traido a un lateral derecho que ha jugado sólo 32 partidos en las últimas tres temporadas. ¿Aquí no se apostaba por la gente de casa?

Cuidado. Jean Jules. Cuidado. Javi Gómez. Cuidado… que la fuga comienza a ser grande y no parece que vaya a frenarse. Propongo un plan: fichas a Advíncula, claro titular, y dejas a Mario como segundo. Le vas dando minutos. Por supuesto que al principio lo hará mal. Nervios, tensión, responsabilidad… Eso en el primer partido. Después, en el segundo un poco mejor. ¿Y en el tercero? Oye, este chico vale. Al cuarto tienes un lateral derecho de Primera división… Y a coste cero.

¿Y ahora que hacemos con Mario? Que juegue otro año más en Tercera… ¿En serio? Cuidado. Mucho cuidado. Fran Beltrán fue el último gran jugador en salir de la cantera y lo hizo porque se apostó por él. Es imposible destacar si te ponen dos losas enormes sobre tu cabeza.

Cualquiera que haya visto al Rayo Vallecano B la temporada pasada sabe que fue de los mejores, si no el mejor, del equipo de Luis Cembranos. Pero la apuesta es clara, mejor traer a un jugador de 32 años que apenas fue titular en seis partidos en la 2017-18 que apostar por un chaval con un potencial enorme y en pleno crecimiento. Cuidado, que en los alrededores se frotan las manos mirando hacia la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano.

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