
“Un golpe en la mesa”
El Rayo Vallecano venció 1-3 ante el Girona en su visita al Estadio de Montilivi en la trigésimo segunda jornada de la Liga 1│2│3. El conjunto de Míchel suma tres puntos que le permiten salir del descenso, y consigue su segunda victoria lejos de Vallecas de la temporada, gracias a los goles de Santi Comesaña, Trashorras y Javi Guerra.
Sorpresa franjirroja
Míchel daba la sorpresa en el once inicial con la presencia de Santi Comesaña en la mediapunta. El gallego volvía a ser de la partida y dejaba fuera de la convocatoria a Lass Bangoura, que hasta este encuentro había sido uno de los habituales en el esquema de Míchel. El resto, los mismos que empataron la semana pasada ante el Numancia.
Asimismo, tras la victoria del Alcorcón ante el Mallorca, el Rayo Vallecano comenzaba el partido en puestos de descenso, lo que podría hacer mella en la psicología vallecana. Unos primeros minutos de partido que comenzaban con un Rayo bien plantado y con dos primeras ocasiones para los locales. Los de Vallecas no se dejaron amedrentar por uno de los mejores equipos de la categoría, y sendos disparos desde la frontal de Adrián Embarba y Fran Beltrán ponían en evidencia que este Rayo Vallecano destilaba otro fútbol.
La presencia en el enganche de Comesaña promulgaba otro fútbol con más pausa, al estilo Míchel, con la vitola del toque. Un Rayo que muy pronto se puso con ventaja en el marcador. Corría el minuto 10 de partido cuando un centro al área era cabezeado por Javi Guerra al segundo palo y remachado, también con la testa, por Santi Comesaña al fondo de la red. Los de Vallecas se ponían por delante contra pronóstico, en casa de uno de los mejores locales de la categoría, un equipo que está llamando a las puertas de Primera División, pero que se vio sorprendido por un muy serio Rayo Vallecano en los primeros minutos del partido.
Ese empuje vallecano daba sus frutos 10 minutos después. Una internada por banda izquierda, sin aparente peligro, propiciaba un saque de esquina. La pizarra jugó a favor del equipo de Míchel. El córner era botado al segundo palo donde aparecía solo Trashorras, que cabeceaba al fondo de la red y ponía el 0-2 en el electrónico. Un resultado que sorprendía a todos, que rompía quinielas y estadísticas, y que mostraba uno de los mejores ‘Rayos’ a domicilio de la temporada.
Manejar la ventaja
El conjunto de Míchel cogía aire, se ponía con mucha ventaja en el marcador, y tenía por delante 70 minutos para calmar la presión de verse por delante en el marcador. Una nueva sensación para la franja que apenas había tenido ocasión para vivir hasta este encuentro. La faena no era sencilla, y el Girona no tardó en apretar a un Rayo en busca de dar la vuelta a un partido que se le ponía muy cuesta arriba. Varias ocasiones locales, mucha presión sobre la defensa local y un Rayo que poco a poco se iba echando atrás. El miedo, el vértigo de verse con tanta ventaja en el marcador unidos a un rival que cada vez apretaba más, evidenciaban que el partido se iba a hacer largo para los de Míchel.
Así, llegó el gol de Alcalá a falta de cuatro minutos para el descanso. Otro cabezazo tras salida de un córner recortaba distancias en el marcador, y metía de lleno al conjunto de Machín en la disputa de un partido que se le había puesto muy feo. Los últimos instantes de partido sirvieron para ver a un Girona que apretó pero que no llegó a irse al descanso con tablas.
Un Rayo de altura
Los segundos 45 minutos comenzaban con dos equipos en busca del gol. Muchos huecos y un partido de ida y vuelta que sin duda, no era bueno para un Rayo Vallecano que estaba por delante en el marcador. Quizás la presión del marcador y la situación deportiva del equipo evidenciaba la falta de claridad en ese último pase del conjunto de Míchel. Un equipo que sufría sin balón, sufría mucho, ante un Girona que apretaba.
Pero la fortuna estaba del lado franjirrojo en la noche del sábado. Las idas y venidas, en esta ocasión, iban a sonreír al Rayo. Un centro por banda derecha de Embarba que llegaba bien a línea de fondo, iba a ser rematado por Javi Guerra con el corazón. El delantero franjirrojo se lanzaba con el pecho a por un balón dentro del área pequeña para remacharlo al fondo de las mayas, cuando restaba media hora para el final del partido.
A partir de aquí, vimos a un Girona que lo intentaba, que llegaba, pero se topaba una y otra vez con un colosal Gazzaniga. El guardameta demostró que es uno de los pilares de este equipo, y que está en un espectacular momento de forma. Además, cabe destacar el despliegue físico de un Rayo que aguantó durante los 90 minutos disputándole la posesión al Girona.
El 1-3 campeaba en el marcador, al igual que la última vez que los de Vallecas vencieron en Montilivi, para dejar claro que este Rayo quiere quedarse en Segunda División, para poner en evidencia que el estilo Míchel ya es una realidad en este equipo.
Golpe en la mesa del Rayo Vallecano. Segunda victoria a domicilio de los franjirrojos en lo que va de temporada ante uno de los mejores equipos de Segunda División. Con esta victoria los de Míchel salen de los puestos de descenso, y se medirán la semana que viene al Tenerife en Vallecas.
