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Fenerbahçe 3-1 Rayo Vallecano: ‘RdT ya asoma la zarpa’

Es curioso como, a veces, lo sigiloso acaba haciendo tanto ruido. Y aquello que pintaba a mudo, grita a voces. Lo escenificó un amistoso en Turquía que sirvió para -nada más ni nada menos- volver a ver a RdT con la Franja enfundada. Un amistoso que, sólo por eso, ya será recordado durante mucho tiempo; al menos, más de lo que se habría previsto en otras circunstancias. A la espera del regreso oficial, De Tomás ya convida aperitivos. Su última vez fue el 18 de mayo de 2019, en una jornada 38 ante el Celta. Ha llovido: 1.292 días, en concreto. Y aunque el rugido se hizo esperar, sólo su imagen ya inyectó adrenalina.

Fue la bomba de Iraola en un once con poco habituales: Diego López empezó bajo palos, Mario Hernández -translúcido en Liga, donde solo ha jugado 6 minutos esta temporada- ocupó el lateral derecho y Bebé, partió en la banda izquierda. El resto, un equipo bastante más reconocible para desafiar al Fenerbahçe de Jorge Jesús, huérfano de sus dos estrellas (Batshuayi y Enner Valencia, ambos en Qatar) y con la lección aprendida: el partido no debía ser una guerra. Piano piano y absténgase locuras, que no estaba el horno para ello.

El pulso, de salida con dicha premisa bien clara, fue una cuestión de tramos. La primera media hora fue del Rayo, que se adelantó por medio de la varita de Trejo. Cogió el balón dentro del área y desde una posición escorada, empezó a regatear con el balón tan pegado al pie, que pareció un anuncio de Loctite. De uno, de otro, de otro… y disparo. El esférico, que parecía buscar el primer palo, tocó en un defensa y entró por el segundo. La suerte sonríe a los magos. Poco después, tuvo RdT su gol en un mano a mano que desbarató Altay Bayindir, joven guardameta local. Notable debut del killer, que necesita ir entrando en la dinámica poco a poco.

Iraola lo quitó en el descanso e introdujo a Morro, con 45 minutos para gritar a los cuatro vientos que sí, el tercer portero de este equipo es un Sub-21 español. El problema es que lo tocó lidiar con una lid. La segunda parte fue una serie de castastróficas desdichas: Lejeune y Mumin se marcharon lesionados. El primero señaló la zona del cuádriceps derecho tras un mal apoyo y el segundo, el tobillo. Lo de Mumin fue mucho más aparatoso: se quedó clavado en una segada y vivió un gesto preocupante. Además, sin querer, hizo el penalti del 1-1. Osayi-Samuel no se puso nervioso y marcó disparando con el interior a su derecha.

Desapareció el Rayo en ese instante, víctima de su racanería energética -sobre decir que no era un partido para ir al 100%- y del runrún que había dejado ver a dos compañeros enfilar la enfermería. Y remontó el Fenerbahçe: King superó a Morro en un mano a mano. Nteka puso salvar los muebles (paradón de Altay), pero Kadioglu, definitivamente, los destrozó en mil pedazos. 3-1 y punto final. El Rayo, la noche en la que perdió un partido de fútbol en Turquía, en el fondo perdió mucho más. Las dos lesiones de sus centrales se apropiaron del funesto cenital de un amistoso que acabó accidentado.

La luz en tanta oscuridad, al menos, la puso el estreno de RdT. No podrá jugar un partido oficial hasta el 2022 (en caso de eliminar al Atlético Saguntino, su estreno podría ser en los dieciseisavos de Copa; de no hacerlo, tendría que esperar a la visita del Betis en Liga, el 7-8 de enero). Pero, por lo pronto, ya asoma la zarpa por debajo de la puerta.

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