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No hay peros

EL TERCER TIEMPO


Sufrir para ganar. Viajar para soñar. Luchar para lograr el sueño del ascenso. Ver a tu equipo ahí, en la segunda posición de la tabla, impulsado por una afición que no para de animar. El Rayo Vallecano venció en León a un equipo compacto, que tan solo había concedido una derrota en su estadio, pese a estar en puestos de descenso. Una jornada en la que no hay peros.

Equipo y afición

Los guerreros franjirrojos saltaban al césped del Estadio de León con el aliciente que te da saber que la mayoría de tus rivales directos habían perdido. Una situación diametralmente opuesta al estado de ahogo y ansiedad que padecimos en la Avenida de la Albufera una semana antes en el duelo contra el Sevilla Atlético. Además, los pupilos de Míchel carburan a gran nivel fuera de casa, aunque, viendo el apoyo de los cientos de rayistas que viajan a cada desplazamiento del equipo, no me extraña que se sientan como en Vallecas. Por que la hinchada franjirroja es íntegra, leal y nunca deja de animar.

Allí, en las calles de León, como en cualquier otra ciudad que toque visitar, ellos cantan y viven las horas previas con la ilusión de pasear la franja con orgullo.

Un equipo al que, seamos justos, no hay peros que poner. Míchel ha conseguido una dinámica envidiable por cualquier otro conjunto de la categoría, y el próximo sábado el Rayo se enfrentará al intratable líder, el Huesca, en el posiblemente mejor momento de la temporada. Con un killer del área en estado de gracia como Raúl de Tomás; una plantilla con una gran cantidad de variantes en la zona de ataque, porque a nadie se le olvide que el Rayo ganó en León sin Trejo; un portero que para, que da seguridad y que ejerce de capitán; un joven titán en el centro del campo, Fran Beltrán, que cabalga con el peso del equipo con una serenidad descomunal; un equipo que maravilló en los primeros 45 minutos con un fútbol de antología; un entrenador de los nuestros, de Vallecas; una victoria donde casi nadie la había logrado; un sueño y una ilusión: el ascenso. Con todo ello, no hay peros esta semana, aunque me consta que alguno los tenga.

Debemos remar en la misma dirección de cara al gran partido del sábado en Vallecas. Ni qué decir tiene que el resultado no será trascendental para el resto de la temporada, pero las gradas del viejo Vallecas volverán a rugir como en los días grandes para llevar en volandas a unos guerreros cuya sinergia con la afición es total. Ojo como se gane, que aquí hay un equipo candidato a todo. Sin peros.

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