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Rayo Vallecano 1-2 Betis: ‘La cuesta de enero’

Jugó como nunca y tropezó como siempre. Víctima de sus propios errores; autor de las manchas que estropearon su propia obra de arte. Porque el Rayo Vallecano hizo un partido soberbio, de los mejores de la temporada. Sometió al Betis y disparó los índices de ilusión de un estadio a reventar. El mismo que vio en primera persona dos goles de rebote (el primero, hilarante) para no olvidar que su Rayo, al fin y al cabo, siempre será su Rayo. Sea 2022, 2023 o 2050.

Ese que derrite y se derrite. Puño de acero y pies de barro. Cara y cruz. Un dato lo resume todo: el Betis sólo hizo un disparo a puerta en toda la primera parte y, sin embargo, se fue 1-2 al descanso. La explicación reside en un autogol de inocentada en el primer cuarto de hora. Dimitrievski salió a despejar un córner, Catena ‘se lo quitó’, el balón dio en la cabeza de Balliu y entró en la portería.

Sin encontrarle una explicación certera, los de Pellegrini miraban al marcador y veían que ganaban. Un escenario que tocó la fibra rayista y despertó el León de Nevir. Porque a partir de ahí, el show de los de Iraola fue sobresaliente, con epicentro en Álvaro García. Todo iba al utrerano, sabedores del dolor de cabeza que estaba suponiéndole a Ruibal. Una, otra, otra, otra. Sin prisa pero sin pausa, los vallecanos encerraron al Betis hasta encontrar premio en una excepción: un tiro desde lejos.

‘Hay que tirar’…

Bendito, pensó Vallecas. Porque sonará simple y es que lo es: hay que tirar. Aunque sea al medio, aunque sea desde 30 metros. Pero hay que tirar, porque pasan cosas. Tras una recuperación a 35 metros, Lejeune se vio con el balón botando y se animó; a Rui Silva, ante un obús durísimo y con el césped mojado, no le dio para blocar y dejó el cuero huérfano en el área. Un caramelo perfecto para que Camello lo cazase y mandase a la red.

Insistieron los de Iraola, no contentos con el empate. Esto es Vallecas y aquí hay que… ganar. Por decirlo suavemente. Bajo la batuta de un Trejo espectacular, la orquesta tocó cada nota a la perfección. Se rondaba el 2-1 y el Betis apenas era capaz de encadenar cuatro pases. Era tal la superioridad, que asomaba el harakiri: Luiz Henrique rompió la cintura a Fran García, disparó desde la frontal y el balón, tras tocar en Catena, cogió una parábola perfecta a gol. Segundo gol, también con rebote en el central. La mirada del tuerto debió ser a centímetros.

RdT ‘25’

No quedó otra que encomendarse A Las Armas en la segunda parte, donde volvió la espesura. Corrían los minutos sin ocasiones e Iraola hizo su gran apuesta: el regreso de RdT. Ovación atronadora para el otro Potro de Vallecas, que en segundos vio el 2-2 de Isi. Anulado. El extremo rompió a Álex Moreno, encaró a Rui Silva y lo fusiló con la diestra. Un golazo que intervino el VAR para notificar un fuera de juego previo. Ya se había bailado, festejado y hasta atronado The Final Countdown. No valió. “Vaya p*** mierda de Liga”, cantó Vallecas. Sin pelos en la lengua.

Acabó el Rayo con cuatro delanteros: Falcao, Nteka, RdT y Camello. Un all in en la búsqueda de un punto que no llegó. Y pudo ser el tan deseado: De Tomás enganchó un centro de Andrés Martín y se quedó a centímetros del gol. Tras seis partidos invicto, Vallecas volvió a sangrar (no lo hacía desde el 27 de agosto; 0-2 del Mallorca). Enero empezó con un K.O. en Copa y un varapalo en Liga. La clásica -e inevitable- cuesta de cada año. Ni la Albufera en la San Silvestre.

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