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Alberto: «El Rayo es una oportunidad para conocer Vallecas y cómo se transmite el barrio a un campo de fútbol»

Alberto García (Barcelona, 1985) se ha convertido en su primera temporada en el Rayo Vallecano en uno de los capitanes de la plantilla franjirroja. El guardameta rayista ha conectado rápido con la afición rayista y lucha, junto a sus compañeros, por ascender al equipo de Vallecas a Primera División.

En esta entrevista, intentamos conocer mejor al portero titular del Rayo Vallecano. Primera parte de una entrevista que, en la segunda mitad, estará dedicada al plano personal y a la historia del guardameta catalán.


Cómo estás viendo la temporada

«Se valora en el fondo la temporada. Se demanda exigencia o se puede pedir más al equipo porque la gente ve posibilidades por la plantilla y la institución que somos. Pero eso habla bien de nosotros. Recuerdo hace meses desde mi llegada que para eso se hizo esta plantilla. Estamos en el objetivo que nos marcábamos»

¿Cómo has visto al equipo esta semana?

«Es un equipo centrado, es una sorpresa muy grata. Toda la plantilla viene al entrenamiento con la mentalidad de darlo todo. La exigencia es alta y esta semana es una reiteración que hay que levantarse. El equipo es consciente de que esto comenzó hace tiempo. Estamos en el tramo final, pero aún queda mucho»

Llega el tramo final de temporada

«En pretemporada hablábamos que al final el equipo tiene que llegar en esa lucha a los diez últimos partidos. Creo que no solo es cómo llega sino la transcendencia de todo el año. La evolución del equipo ha sido muy favorable. La forma de entender el fútbol del entrenador y el club requiere tiempo. En pretemporada éramos un equipo en el que no estaban el 60-70% de los jugadores que hoy están en la plantilla, con muchos jugadores del filial; pero ya se transmitía esa intención de poder estar luchando por ascender a Primera»

Con tu experiencia en Segunda, ¿cómo ves la competición?

«Veo que la Segunda empieza a ser cada año más igualada. Me sorprende que cada año hay instituciones o clubes muy históricos por volver a Primera División. Si coges el grupo de los ocho o nueve equipos que están luchando por ascender, hace muy poco eran partidos de Primera. Lo hace más competitivo y lo hace más bonito el reto; y a la vez más gratificante de encontrarte en estos puestos de privilegio. Cuando empieza la temporada hay 15-16 equipos que hablan de hacer proyectos para ascender. La Segunda está dando pasos adelante en ser competitiva y ser bonita»

El vestuario del Rayo

«Hay muchas maneras de pensar diferentes, creo que eso es lo que hace bonito el ambiente que se vive abajo [vestuario]. Hay gente muy joven que está en sus primeros momentos en su carrera deportiva que encima son chicos que no solo tienen un futuro prometedor sino que están demostrando que son ya el futuro prometedor. Hay jugadores en edades más intermedias que están demostrando que les queda mucho, que su categoría puede ser más alta. De ahí enlaza con esa exigencia que se demanda al equipo. Se ve una plantilla que parece que es una obligación ser superior a todos los rivales; y eso a veces nos hace perder el prisma, porque también hay otras plantillas muy buenas en Segunda. Luego están los más veteranos. No solo tienen un compromiso grande por el club, que lo han demostrado muchos con su vuelta mientras que otros por sus años aquí. Hay tres fases en el equipo y tres maneras de pensar. Pero en el conjunto hacen un grupo muy bonito. Hay por encima de todo un sentimiento colectivo. La sensación que me transmite el vestuario es que hay ganas de devolver al equipo a Primera o dar a su gente una alegría. Y la manera es consiguiendo estar lo más arriba posible, y si puede ser, ascendiendo a Primera»

¿Es clave sentir el Rayo para subir?

«Más que sentimiento debe tener responsabilidad personal. Y creo que la hay. Mi manera de ver el club no es la misma de ver el club de un canterano o la misma que un jugador veterano. Mi signo distintivo es que me gusta conocer donde estoy y a quien represento. En el fútbol, y por la edad que empiezo a encontrarme, tengo la sensación de involucrarme en lo que es cada escudo, cada institución, en este caso en el Rayo Vallecano. De sentirme parte de la institución, pero solo a través de conocer cómo piensa su gente, qué es lo que transmite y la historia de este club. La gente me habla que tengo un compromiso muy alto o que me siento muy identificado, pero yo solo estoy conociendo a quien represento y a quien defiendo»

«La única manera de hacerlo es con trabajo diario y me gusta que mi familia sepa donde está su padre. Mucha gente me habla de mis hijos cuando después de los partidos saltan al campo; pero que nadie se olvide que son mis hijos. Mi núcleo cercano es mi mujer y mis dos hijos. La única manera de devolverle a ellos todo el trabajo de la semana y todo lo que desgasta esta profesión es cuando acaba un partido, poder bajar a dos niños a un campo de fútbol, que hoy en día es la ilusión de cualquier niño. Me encuentro niños que les encantaría poder tener la oportunidad de bajar al césped y ver a cualquier tipo de futbolista. El único privilegio extra que le puedo dar a mis hijos es que puedan estar a pie de campo y vean realmente donde está su padre; y más en un club que tiene los signos distintivos del Rayo Vallecano. Mi único punto diferente con respecto a otros jugadores es ese»

«Creo que hay jugadores que tienen un sentimiento de pertenencia mayor que yo porque llevan más años en el club y conocen más la historia de este club. No me puedo comparar con jugadores que llevan muchos años aquí. Mi posición es conocer donde estoy y mostrar compromiso a la profesión»

¿Qué jugadores te han sorprendido?

«Te podría decir muchos. Con Trejo coincidí en Gijón muy poco. Me sorprendió el hecho de renunciar a equipos prácticamente que luchaban por jugar en Europa y decidiera volver al Rayo. Eso ayudó para acelerar unirme a este proyecto. No solo veía que jugadores importantes querían venir aquí sino que jugadores importantes querían volver a un club donde habían estado. En el fútbol quedan dos cosas. La situación que te has labrado como futbolista; pero también quedan las experiencias y los amigos que te dan»

«El Rayo es una oportunidad para conocer qué es un barrio y cómo se transmite ese barrio a un campo de fútbol y cómo se transmite una forma de pensar a un equipo de fútbol. Me gusta la gestión del deporte y el Rayo es esa línea entre sentimiento y fútbol que se mezclan en un campo de fútbol de una manera marcada porque hay un signo identificativo. Tiene una camiseta diferente, un estadio diferente, es un barrio dentro de una competición que compite contra capitales de provincia… Al final a mí me está dando ese aporte y mi situación personal hizo que este era el sitio para venir en principio en una manera temporal. Quiero conocer donde estoy y a quien represento. Eso no quiere decir que tenga más compromiso que mis compañeros. Todo lo contrario. Amaya hizo todo por mi integración desde el primer día»

¿Cada vez te sientes más identificado con el club?

«Evidentemente que todo junta y se van dando resultados positivos que al fin y al cabo te hace identificarte más con la causa. Pero sí es cierto que mi familia viene a los partidos y lo que se vive nos llama la atención. Recuerdo que en mi presentación había signos representativos, en lo que se transmitía en la camiseta, era la tercera-cuarta vez que podía venir aquí, y si es cierto que el Rayo es un club que engancha. Pero no lo digo yo. Te lo dice Trejo, Armenteros, Amaya, Embarba, Chori,.. que deciden volver. Cuando jugadores deciden dejar Primera por volver a Segunda, además por otros temas que puede ser personales que les lleva a decidir volver; algo tiene que tener el club. Yo aún estoy en ese proceso de conocerlo. A día de hoy creo que mi decisión no solo fue acertada por lo deportivo sino también a mi familia nos está dando un conocimiento y una estabilidad que a día de hoy yo lo necesitaba»

¿Cómo ves a Míchel y qué le hace diferente?

«El punto diferenciador de Míchel es que todo lo basa en su idea de juego. Se desgasta mucho porque el equipo juegue de una manera y superar al rival a través del juego. Creo que es su valor añadido y, a nivel personal, creo que es lo que le está llevando bien en su carrera precoz. Se desgasta únicamente en que su equipo lleve a cabo una manera de jugar. Se desgasta en el día a día para realizar tareas y una forma de trabajar que acerque lo que tiene en la cabeza»

¿Ves a Vallecas con su mejor ambiente?

«No soy la persona adecuada para contestar. Para ello necesitaría tiempo y varios años aquí. Para saber cual es el punto máximo de ambiente en el campo. Desde el primer día veo afluencia en el estadio y desplazamientos que nos sigue mucha gente. Te hablo de León, Pamplona… desplazamientos duros por la franja horaria y la distancia. Al aficionado nosotros no podemos pedirle más. Ellos saben que para nosotros son importantes. El aficionado en Vallecas si aprieta y ruge gana partidos. Pero eso no tiene que llevar a exigir. A la afición del Rayo a día de hoy se le puede exigir poco. Para mí siempre han estado y nunca han dejado de estar. Encadenamos al principio dos resultados malos en Vallecas y no escuché ninguna mala palabra. La gente comprendió el momento y la situación en la que nos encontrábamos. Ahora hay exigencia por la plantilla que hay. A la afición no se le puede pedir nada»

Te hemos visto ver al Rayo Femenino y la cantera

«El Rayo Femenino son compañeras de profesión y los juveniles vienen a entrar. Sergio entrena con nosotros. A mí me gusta el fútbol, no solo he venido aquí a verlo, también a otros campos. Estoy en Madrid, un lugar donde puedo ver mucho fútbol. A mi familia no le importa venir conmigo y al final creo que los chicos también vienen a vernos a nosotros. Los juveniles nos ven, los del filial… a mí no me importa ir a verles, al contrario. He ido a ver partidos de fútbol femenino y no he ido a ver partidos malos, he venido a ver un Rayo Femenino – Valencia, un partido que pueden echarlo en TV. Lo vería por la TV, pero aquí tengo la oportunidad de verlo después de entrenar. No es ningún esfuerzo, todo lo contrario. Forma parte de la profesión, conocer quien te rodea y tus compañeros. A ellos también les sirve de apoyo y saber que estamos cerca. Cada uno tiene su forma de entender que hace en su tiempo libre. Lo dedico a mi familia, estudiar y también a mi profesión que me apasiona»

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