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Rayo Vallecano 0-1 Lugo: ‘Licencia para soñar’

Como diría Sabina: “De momento, nada de adiós, muchachos”. El Rayo Vallecano jugará el playoff de ascenso a Primera División. Y no gracias a él, sino a Mariño. En una temporada absolutamente incomprensible, el último capítulo ya fue el acabose. Porque la Franja, el día que no se podía fallar, perdió… Y cuando más fuera parecía de playoff, le salvó un milagro. Una cantada mayúscula de Mariño hizo que la derrota no importase y el equipo vaya a disputar la promoción, la próxima semana, ante el Leganés (primero en Vallecas y después en Butarque). La frase ‘el Rayo está vivo, pese a todo’, ha ido resumiendo la temporada cada jornada. Y bien puede resumir también este histórico desenlace.

Salió nerviosa la Franja, con más ganas que ideas. Una fórmula pasional, pero peligrosa. El corazón mueve montañas, pero la ausencia de cabeza también puede acabar siendo tu propia tumba. Y eso que el Rayo las tuvo para adelantarse: Álvaro García erró la más clara tras un rechace de Cantero, pero remató al aire. También se animó Fran García, que buscó repetir el zambombazo de Castalia sin suerte. Y tanto perdonar, al final llegó la bofetada. La calamidad.

Catena, en una acción aparentemente ordinaria, se equivocó al pisar el balón y lo dejó atrás. Galopó rumbo a portería Gerard Valentín y Fran García, incomprensiblemente, le puso una zancadilla de las que no dejan lugar a dudas. Fue un penalti tan cristalino como incomprensible. Lo lanzó Manu Barreiro, doctor en la materia, que aguantó con la cabeza alta hasta el último momento y disparó al lado contrario de Luca.

Se asomaban los fantasmas sobre el muro de Teniente Muñoz Díaz, saludando, mandando recuerdos. Pero llegaban buenas noticias desde el norte: el Sporting no estaba pudiendo con el Almería (0-0) y ese resultado mantenía viva la esperanza. A las 22:07h, tal y como LaLiga había anunciado, volvió a rodar el balón para la disputa de los últimos -y decisivos- 45 minutos.

El Rayo se sacudió los hombros y echó algo de gasolina en su depósito de bravura, pero sin llenarlo del todo. De hecho lo dejó al 30% de su capacidad, pa qué más. La sensación era de querer, pero no terminar de creer. Enfrente, un Lugo atrincherado, sin ganas de estirarse a por el segundo, de asumir riesgos. La segunda parte fue un recital de ataques franjirrojos. El primer aviso lo mandó Comesaña: Cantero metió su mano derecha para frenar el cabezazo y mandarlo al larguero.

Poco antes de esa acción llegó el gol que lo puso todo patas arriba… Y no se marcó en Vallecas. Era el minuto 55 cuando el Almería disparó por primera vez en todo el partido. Fue Aketxe, que desde 25 metros lo probó con la pierna mala, como quien se agarra a la fe echando un euro al Euromillones. Y resulta que sí, a veces toca. Porque los milagros -lo que pasó no tiene otro nombre- existen. Mariño, ante lo que parecía una parada fácil, hizo la cantada de la temporada: el balón se le escapó, le botó entre las piernas y entró en la portería.

Desde el banquillo rayista informaban a sus compañeros mientras pedían cabeza. Y el partido en Vallecas pasó de vital a intranscendente. Los jugadores de Iraola se distrajeron y pusieron ojo y medio en Gijón, apostando todo a que no hubiese una remontada. Y, de hecho, lo que llegó fue la sentencia del Almería, de nuevo con la firma de Aketxe. 0-2 y la Franja a la promoción. A partir de ahí la presión pasó hacia el Lugo, que estaba ganando y echaba miradas a su rival de “ten piedad, ya no lo necesitas”. Y es que un gol de la Franja les mandaba a la Primera RFEF y salvaba al Sabadell.

El Rayo, que circulaba en tercera, sacó varias veces la zarpa, pero sin ansias de encontrar petróleo. Entre los vuelos de Cantero, héroe local y la falta de puntería, el partido murió en el 0-1. Bebé, con un misil marca de la casa desde casi 40 metros, estuvo a punto de hacer el gol del año, pero le salió muy centrado. Vallecas, que apuntaba a sede de la muerte del Lugo, acabó siendo tierra de peregrinaje para los albivermellos. Y hogar para dos equipos que celebraron el haber cumplido sus objetivos. El Rayo, pese a la derrota, jugará el playoff de ascenso; el Lugo salva la categoría y seguirá en Segunda. Todos felices.

Las semifinales de la promoción, ante el Leganés, se disputarán la próxima semana. La ida será en Vallecas el jueves 3 de junio (21:00 horas, Movistar LaLiga y #Vamos); la vuelta, en Butarque, el domingo 6 de junio (21:00 horas, Movistar LaLiga y #Vamos). En caso de que la eliminatoria vaya a prórroga y acabe en empate, la Franja estará eliminada por haber acabado peor clasificada que los pepineros. El ascenso, pese a todo y con todo, está al alcance de la mano.

El Rayo tiene licencia para soñar.

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