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El bosque desanimado y sus degradados


LA CONTRACRÓNICA


En 1943, Wenceslao Férnandez Flórez, coruñés, humorista y genio infravalorado, escribió una obra que otro de su gremio, José Luis Cuerda, del de genios digo, la llevó al cine. La llamó “El bosque animado” y aprovechando la desgracia de una contracrónica escrita pero borrada por la miserable tecnología moderna será utilizada para este texto, espero que no en su contra. Es probable que no tenga nada que ver con el Rayo-Lugo de ayer, pero por mí no va a quedar el homenajear a WFF, dirían los modernos y a Cuerda los clásicos.

El Lugo visitaba Vallecas de luto riguroso, timorato e inseguro y la franja, muy seguidora de Cuerda y su “Amanece que no es poco”, se aprovechó. Se presentó en la cancha de blanco nuclear y rojo sangriento al estilo película de terror de Darío Argento, metiendo miedo estilo serie B. Presión alta, movilidad, ganas, concentración y gran actitud hicieron que el Lugo fuera un pim-pam-pum en manos del Rayo, que pudo adelantarse gracias a Mario Suarez. Por desgracia el VAR está en Las Rozas y no en Vallecas, y gracias a su pantalla de 100 pulgadas pudo ver el “orsay” que con un monitor de marca blanca de hipermercado comprado donde el flamante nuevo vicepresidente del gobierno adquiría sus camisas no se hubiese detectado.

Los locales siguieron a lo suyo, y tuvieron la delicadeza de esperar la llegada de su fondo a la grada, ya que gracias al “Malvado Carabel ” (leed a Fernández Florez, carallo), el sector mas aguerrido de nuestro estadio tardó mas de veinte minutos en poder tomar posesión de su localidad. Tras un casi gol, del saque de esquina salió una autopista hacia el infierno para Álvaro García, que disparó de derechas, provocó el mal despeje del arquero, de nombre Cantero a la postre, y el rechace fue aprovechado por Embarba para adelantar al Rayo. (1-0)

Hago un inciso aquí para hablar de la labor de los comentaristas televisivos de la tele. Debe ser dificilísimo narrar un partido en directo y es muy fácil criticar pero hay cosas que no tienen un pase. Mientras el VAR helaba la sangre del aficionado franjirrojo el locutor dijo hasta en dos ocasiones que el remate de Embarba fue defectuoso. Nada mas lejos de la realidad, fue muy afectuoso. Primero porque acabó en gol y segundo porque Embarbeckam, de quien no soy el mas fiel de los admiradores, levantó la cabeza, vio al portero lanzarse al palo corto y cruzó al contrario a contrapié. Mis respetos sin embargo para el narrador y su ardua labor.

Tras el gol, los jugadores de ambos equipos miraron sus casacas, Los visitantes vieron el rigor mortis en la negrura de sus camisolas, los locales se admiraban del blanco nuclear y el rojo brillante de sus polos. En esas, en ese bosque desanimado que fue ayer Vallecas se apareció lo que pareció la Santa Compaña, pero los lucenses tras dos caños seguidos se estrellaron en la parada de Dimitrievski y se vio que en realidad quien quiso asaltar la tranquilidad de los de Jémez era el bandido Fendetestas con un tímido y malhumorado “¡Alto, me caso en Soria! ¿la bolsa o la vida?” que no asustó a nadie.

A partir de ahí el partido entró en una larga fase definitiva, la del “degradado”. El Lugo fue aclarando su camiseta hasta el azul oscuro final y el Rayo, viendo que el marcador no peligraba, fue perdiendo blancura y degradando el rojo hasta que las espaldas de los jugadores parecían manchas de hierba y ketchup bajo en calorías.

Siguiendo con Cuerda y su “Amanece”, a Jémez parece que le acusaron de plagiar a Faulkner y su equipo pierde intensidad por momentos, los laterales como Advíncula o Saúl unas veces van en bici y otras veces huelen bien. Los medios unas veces se quedan plantados y otras están bien plantados y Piovaccari parece es una mezcla de la fogosidad de Tito Valderde en la cama y Luis Ciges, temeroso en la cama ante la compañía de su “hijo” Resines al que reclamaba “respect”.

Joni, Andrés y el ausente ayer Pozo, parecen las esperanzas de cara al futuro, los niños cantores de la escuela para luchar por el ascenso y la consolidación de Catena y Milic en el centro, buenas nuevas para un Rayo que sorprendentemente sigue cerca del playoff tras la victoria de ayer.

Wenceslao Fernández Flórez dixit “No debe leerse nunca a un mal escritor, ni aún para desdeñarlo. Siempre hay un grumo de tontería que se te pega”.

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