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Ángeles del Álamo tras su lesión: “Este año quiero volver a disfrutar del fútbol”

La exjugadora del Rayo Femenino, Ángeles del Álamo es de Vallecas de toda la vida, y se siente súper orgullosa de haber representado al equipo de su barrio durante tres temporadas. Actualmente se encuentra en el Racing Femenino y el pasado fin de semana volvió a los terrenos de juego tras romperse el cruzado hace diez meses. Tras 300 días de lesión este año volverá a disfrutar de lo que más le gusta, el fútbol.

#EntrevistaUR a Ángeles del Álamo

¿Qué se siente al volver a los terrenos de juego ocho meses después?

Es una sensación súper bonita. Llevaba mucho tiempo esperando para que llegase ese momento. El domingo fue un día súper especial, de muchas emociones.

Llegaste este pasado verano al Racing Femenino, ¿qué tal la vida en Santander?

Bien. Se vive muy bien. Lo peor el tema de la humedad, la lluvia, que llueve mucho, pero al final, a todo te acostumbras y estoy muy contenta aquí.

Vivir en un sitio con playa renta ¿no?

Sí. Renta mucho. Es verdad que en verano, el primer mes que llegamos, a finales de julio, agosto, íbamos más. Ahora aunque lo tengamos al lado no vamos porque está siempre lloviendo, pero es un plus. En cuanto podamos volveremos otra vez.

En lo deportivo, vais en 13ª posición en Liga Reto, Segunda División, el objetivo es la permanencia ¿no?

Sí. Lo principal es mantener la categoría y creo que también tenemos equipo para estar más arriba de lo que marca la clasificación. Es verdad que el primer tramo de la temporada no se nos ha dado muy bien, los resultados no están siendo positivos, pero confiamos que ahora en la segunda vuelta cambie la cosa y podamos sumar de tres en tres.

¿Qué objetivo te pones a nivel personal para este año?

Este año el objetivo es fácil, volver a disfrutar del fútbol, que ya lo estoy haciendo desde el primer entreno que estuve con todas mis compañeras, volver a coger confianza y encontrarme bien como me encontraba antes de la lesión. Ayudar en lo que pueda, pero sobre todo, volver a disfrutar. He estado diez meses sin poder jugar al fútbol que es lo que más me gusta y quiero volver a disfrutar de ello. 

Te rompiste el cruzado a finales de febrero del año pasado y fueron más de 300 días de lesión ¿verdad?

Sí. Me pasó el otro día mi fisio una especie de análisis que me habían hecho y creo que eran casi 300 días desde que me rompí hasta que debuté el otro día. Un poco más, y un año, es una locura la verdad. Ya por suerte lo he pasado y ahora toca disfrutar.

Cuando te lesionas, ¿piensas que va a ser tan grave como fue?

Me lesiono en Madrid, que encima estaban mis padres, había ido gente que conocía y me lesioné súper pronto, en el minuto 18 y en el momento noté un crujido muy fuerte. En ese momento, si que me asusté mucho. Ni siquiera me dolió, simplemente escuché el crujido y dije uff, esto tiene mala pinta. Ahí me eché a llorar, no por dolor ni nada, sino por imaginarme que podía ser algo grave. Luego es verdad que las pruebas que me hacían los fisios no indicaban nada de cruzado, pero al final, nunca se sabe porque esas pruebas muchas veces fallan. Lo que te dice lo que tienes es la resonancia y la resonancia me dijo que el cruzado. Es lo que tocó y a trabajar para recuperarme.

¿Cuál fue tu reacción cuando los médicos te dicen te has roto el cruzado?

No me lo creía mucho. Me costó asimilarlo. A mí me llamó el doctor que me operaba el mismo día de la resonancia para decirme que tenía el cruzado roto. En cuanto me lo dijo eché dos lágrimas, estaba en Valladolid, no estaba con mi familia, y lo que hice fue llamar a mis padres y frente a ellos no quería mostrarme que estaba mal. Rápido se me cortaron las lágrimas para decirles que tenía el cruzado roto, que estaba bien y que estuviesen tranquilos. Luego me costó un poco asimilarlo. Hasta que no me vi en el quirófano, no fui consciente de lo que se me venía.

La semana pasada entrevisté a ADT, que también se rompió el cruzado y me dijo que el peor momento de la lesión para ella fue el primer mes, ¿para ti cuál fue tu peor de la lesión?

Igual. Coincido con ella. Al final, el primer mes es el mes que eres totalmente dependiente. No te vales por ti mismo, tienes que estar constantemente pidiendo ayuda para cualquier cosa, estás del sofá a la cama, de la cama al sofá y es un poco frustrante el hecho de yo podía hacer todo y ahora no puedo hacer nada.  Es una lesión en la que valoras todo y coincido con ADT en que el primer mes es lo peor. Luego ya empiezas a hacer cosas y te vas viendo capaz de más cosas.

¿Qué has aprendido de esta lesión?

Muchas cosas. No te podría decir una sola. Yo creo que me he demostrado a mí misma que soy capaz de superar cosas que ni yo misma pensaba que podía superar. Yo antes de romperme siempre decía “buah a mí me pasa una lesión así grave, de un cruzado y se me viene el mundo encima”. Al final, te topas con ello, te toca y tienes que vivir con ello, aprender y yo creo que esa la lección más valiosa, que lo que te ponen en tu vida es porque puedes con ello.

“Me he demostrado a mí misma que soy capaz de superar cosas que ni yo misma pensaba que podía superar”

Este pasado fin de semana volviste a los terrenos de juego, ¿qué se te pasó por la cabeza cuando ibas a redebutar? 

Estaba muy nerviosa. La noche de antes apenas dormí, porque estaba todo el rato deseando que llegase ese momento. Cuando llegué al campo no estaba tan nerviosa porque vi a mis compañeras, me tranquilizaron, pero cuando el míster me dijo: “Ángeles a calentar” se me empezaron a poner unas cosquillitas por la tripa que me indicaban que estaba súper nerviosa. De hecho, salí al campo y estaba que ni me lo creía. Me costó un par de minutos asimilar que estaba ahí, pero fue un momento súper feliz.

Entrando ahora en tu etapa en el Rayo, llegaste al Rayo en la temporada 2017/2018, estuviste tres temporadas y además tu tío, Ángel Sánchez Candil jugó también en el Rayo, ¿qué significó para ti jugar con el Rayo Vallecano?

Para mí era una sensación súper especial. Al final yo soy de Vallecas, desde pequeña sé lo que es el Rayo, poder representar al equipo de mi barrio y jugar para ellas durante tres temporadas es un momento súper especial, lo recuerdo con muchísimo cariño y estoy súper agradecida y orgullosa de haber podido jugar en el Rayo. 

¿Qué tiene el Rayo que le diferencia de otros equipos, sobre todo, su sección femenina?

Es un equipo de barrio, es un equipo súper humilde. La gente que juega ahí lo sabe y es una esencia que otros equipos no tienen. Es raro porque no lo sé ni explicar, pero ahora que voy a otros equipos, que he estado en otros dos equipos distintos, y es verdad que cada sitio y cada equipo es distinto, pero el Rayo tiene algo que es diferencial y especial.

De esos tres años que pasaste en el Rayo, si te tuvieras que quedar con un momento, ¿cuál sería?

Son muchos recuerdos para elegir uno, pero yo creo que si me pudiese quedar con alguno sería el día que pudimos jugar en el Estadio contra el Barcelona, que encima empatamos contra ellas. Ese fue un momento de los más especiales.

Hablando de la situación del Rayo Femenino parece que está peor que cuando tú te fuiste del equipo ¿no?

Sí. Al final, el Rayo Femenino siempre está en el punto de mira por todo el mundo. Es verdad que desde el club no se ayuda mucho para que la sección salga adelante y todo el mundo siempre dice que van a descender. Al final, el Rayo siempre se salva, yo confío que este año también lo hagan. Ojalá que sea así. La situación del club no acompaña, pero las tías que están tienen calidad y son buenas y yo creo que sí se podrán salvar.

“Todo el mundo siempre dice que van a descender. Al final, el Rayo siempre se salva, yo confío que este año también lo hagan”

Tú que has estado ahí dentro, ¿de dónde saca el Rayo esa fuerza para salir del descenso siempre?

Es algo especial, es un vestuario distinto. Se diferencia en que el vestuario siempre ha estado unido. Al menos los años que yo estuve éramos una piña y creo que eso es un punto clave para sacar situaciones complicadas adelante. Estar todos juntos, remar juntos y ojalá este año siga siendo así porque el Rayo es un equipo de Primera. Si es el vestuario está unido lo sacarán adelante sin problema.

Para acabar la entrevista me gustaría que le mandaras un pequeño mensaje de ánimo a tus excompañeras.

¡Mucho ánimo! Que la gente que está con vosotras y los que hemos estado ahí, pero estamos ahora lejos, siempre estamos pendiente de vosotras. Muchísimo ánimo y confío en que vais a salir adelante.

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