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Los royalties de Joey Tempest

El otro día leí una noticia de esas ridículas, curiosas e innecesarias, más cercanas al clickbait que otra cosa . Hablaba de estrellas del rock, himnos y estadios. En un tono digno del siglo XXI establecía una especie de ranking de artistas y terrenos de juego.

Oí mencionar a White Stripes y su Seven Nations Army en Munich, a ACDC y el Metropolitano, a Wonderwall y Oasis en el Etihad, a Placido Domingo en el Bernabéu ,a Coldplay en el Camp Nou o a El Arrebato en el Pizjuan sin olvidar nunca el You´ll Never Walk Alone de Anfield Road.

Se olvidaron por supuesto de la Rianxeira cantada en la carretera de Balaídos y de la que nos toca más cerca de la patata, amigo rayista.

Joey Tempest debe estar exultante

El cantante y compositor del grupo sueco Europe se encoge de hombros y sonríe cada vez que le llegan los royalties de Vallecas.

El Rayo sigue alternando ratos de buen juego con errores marcianos, momentos de temple con ratos de zozobra pero, ay amigo, The Final Countdown termina sonando en el campo de fútbol de Vallecas.

Ayer quiso Luis Milla que hubiera sonado y celebró con rabia madrileña y de canterano el gol que adelantaba al visitante de turno, el Tenerife, que como la franja pasa momentos de tristeza tras años, ya lejanos, de esplendor. La primera llegada chicharrera fue gol y por un momento se temió el drama. No sabíamos que el drama el propiedad de la zaga tinerfeña. (0-1).

Alejandro Catena picó al palo contrario un lejano centro en tiro libre de Embarba y se estrenó como goleador ante la pasividad visitante. (1-1).

El capitán estuvo apunto de marcar un golazo, pero el violento choque del balón contra el larguero hizo despertar a Ortolá de su condición de estatua de sal.

En el segundo tiempo , cuando el Rayo lo intentaba y la melancolía nos inundaba, una sacudida hizo despertar de nuevo al arquero canario, salir como Pavarotti en los tres tenores y facilitar la tarea a Saveljich que a portería vacía anotó el gol de la victoria. Al fín.

Debutó Morro en nuestra meta y lo mejor fue eso, que no abusó de su apellido, no arriesgó y no falló.

Total, que al final no hubo mas cantadas ni, por suerte, mas canciones y para solaz de Joey Tempest, “The Final Countdown”sonó dos veces en Vallecas.

Por aquí pasó Freddy Mercury, pero al menos suena el “tiroriro”. La próxima visita la hará Jon Perez Bolo. A ese si le debe unas cañas Europe. Y el Eurorayo.

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