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OPINIÓN

Y si no te gusta, pues te vas

Por Gonzalo Saavedra / @gonssaavedra

Llegaba la tormenta al Rayo Vallecano procedente de Oklahoma y desaparecía, con peor pinta aún si cabe,  por el cielo de Anoeta. Temporada 2015/16. Noviembre llegaba a Vallecas con el Oklahoma City FC de la mano, la franquicia estadounidense que acabaría fracasando apenas un año después. 8 de mayo de 2016, San Sebastián, Anoeta, el descenso…llámenlo como quieran. Poco o nada más que añadir casi 5 años después que ningún rayista no sepa sobre aquella anécdota que, sin duda, marca un antes y un después en los casi 100 años de historia del club

Llegaban las caras familiares a Vallecas. José Ramón Sandoval hacía las maletas y llegaba a Madrid. 13 jornadas le hicieron faltas para hacer trabajar al refrán “segundas partes nunca fueron buenas”, frase a la que muchos de los rayistas hacemos oídos sordos cuando escuchamos el nombre de Míchel. 15 puntos en 13 jornadas. Decimosexta posición. 1’1 puntos por jornada eran insuficientes para el objetivo que fijó en su llegada: estar entre los 6 primeros antes de Navidades. 

Rubí, Baraja, Caparros, José Manuel Díaz y Míchel eran los nombres que sonaban para sentarse en el banquillo y ayudar al equipo a salir del (casi) pozo. Rubén el “Pipo” Baraja era el elegido por otras 13 jornadas. Estancia discreta, en la que el vallisoletano consiguió 13 puntos en 13 partidos. Números de nuevo insuficientes e impropios de un equipo recién descendido de primera división, que buscaba la vuelta más inmediata a la cúspide del fútbol español. 

21 de febrero de 2017. A la tercera fue la vencida, ¡y qué vencida! Duro, muy duro pensar dónde se encontraría el Rayo Vallecano a día de hoy si no hubiese sido por la llegada de Miguel Ángel Sánchez Muñoz, también conocido como Michel I de Vallecas. A cuatro puntos del descenso, el ex jugador que llegaba de entrenar al equipo juvenil conseguía salvar al equipo e, incluso, colocarlo en la duodécima posición a final de temporada. 25 puntos en 16 jornadas. 1’5 puntos por jornada y la satisfacción de un barrio que quería tener cerca, más aún, a un técnico que un año después conseguiría un ascenso histórico. 

24 goles de RDT, el máximo goleador de la historia del Rayo en una temporada, la ebullición de Fran Beltrán, el buen trabajo de David Cobeño, nuevo director deportivo,  la apuesta al caballo ganador,  Míchel…factores que consiguieron en el primer ascenso como campeón de la categoría en toda la historia del club. 76 puntos. 1’77 puntos por partido. 21 victorias, 13 empates y 9 derrotas.  Payaso Fofó sonreía, Vallecas sonreía,  la Albufera sonreía, la franja sonreía. Porque este es el Rayo Vallecano, porque esta es la vida pirata y…porque es la vida mejor. 

Y recuerda: “si no te gusta pues te vas, porque chaval, esto es Vallecas”. 

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