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El tercer tiempo

La fragilidad defensiva a escena

El Rayo Vallecano es el equipo que más goles encaja (18) de los ocho primeros clasificados

EL TERCER TIEMPO


Con el ascenso como objetivo vital, el navío franjirrojo avanza comandado por Míchel en una competición larga, una maratón de 42 partidos de los que solo hemos disputado 16. En ellos hemos podido sacar la conclusión de la fragilidad defensiva que muestra este Rayo Vallecano.

La defensa como garante de éxito

Mira que me gusta el fútbol ofensivo y los goles, como a casi cualquiera de vosotros. No voy a ser quien niegue que no disfruto viendo a la ETT franjirroja destilando jugadas de ataque y deleitándonos con su talento. Lo que quiero decir se basa en la tesis de que para ser un equipo que quiera ascender, hay que cuidar muy mucho la retaguardia. No se duda de la capacidad ofensiva de este Rayo Vallecano, que tras 16 jornadas disputadas, es el cuarto equipo con más goles de la competición (23).

Normalmente, ojo, insisto en ello, como tónica general, si quieres estar arriba en la clasificación tienes que partir de una defensa sólida, no encajar demasiados goles y transmitir seguridad al resto de líneas de tu equipo así como a tu afición.

Si atendemos a los números, nos topamos con el dato de que el Rayo Vallecano es el equipo que más goles recibe (18) de los ocho primeros conjuntos de la tabla. Es decir, el bueno de Alberto García, que por cierto, se cuajó un gran partido en Tenerife, encaja más de un gol por partido. Para ascender, ese ratio es dañino, ya que hace depender de manera notable de la efectividad de tus hombres de lanza: el día que no estén acertados de cara al gol, te pasa factura, como ocurrió en Zaragoza. Por ello me reafirmo en la importancia que tiene, mal que me pese, la defensa en un equipo que quiera ascender a Primera División.

Ante el Tenerife vimos a un Rayo serio, pero que cojeaba cuando le sacaban un córner o cuando los canarios pusieron toda la carne en el asador. También cuando le tocó defender con un hombre menos por la expulsión de Santi Comesaña, que por cierto, es la primera cartulina roja que ve el Rayo Vallecano esta temporada. Ahí sufrió la defensa rayista, ahí se pudo ver con claridad la fragilidad defensiva, a pesar de jugar con tres centrales para tratar de aguantar los envites tinerfeños.

Sea como fuere confío ciegamente en Míchel y este equipo es ahora mismo uno de los que menos encuentros ha perdido de la categoría. Sabe competir, sabe disputar partidos y sabe ganar. Quizás la clave del éxito sea eso que siempre explica el técnico rayista: los pequeños detalles. Una vez que los pula, no habrá quien nos frene.

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