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Primer equipo

Mi familia y otros animales

Gerald Durrell, aparte de hermano de Lawrence, era un cachondo. Como naturalista, no tuvo mejor idea que poner como título a una de sus obras maestras al que se puede leer arriba.

Seguro que el entrenador del Rayo Vallecano, Andoni Iraola debió pensar lo mismo al terminar en San Mamés el Athletic Club 3-2 Rayo Vallecano.

Andoni,candidato al banquillo del Botxo en un futuro más o menos cercano disfrutó secretamente del ambiente de ese estadio, del partido de su rival y por supuesto del propio,un partido en el que llegó al final vivo tras ser por momentos atropellado por el local y el que, haciendo balance, perdió por unos intangibles que luego veremos no lo fueron tanto.

Lo único que podía diferenciar la valentía de la osadía sería el resultado, pero Andoni Iraola Sagarna no se iba a traicionar. Hoy no.

Isi dió el primer aviso por bajo, un sobresalto que espoleó a los visitantes a hacer su juego. La franja salió a lo que estila, los punteros apretando arriba, los medios acompañando y los zagueros anticipando, sin rubor ni temor hasta provocar el error rival.

Llegó más pronto que tarde provocado por el arrojo de Camello y la desidia de Íñigo Martínez, central con condiciones para ser cacique mundial pero de los que a veces se deja en casa los Donuts y la cartera. El de Ondárroa se lió, Sergio le quitó la pelota y con naturalidad se la dio a Trejo que con un toque franco pero raro superó a Unai Simón. (0-1)

Fue la llamada de la selva. Sancet empató, pero se adelantó a los acontecimientos y el árbitro decretó el offside.

Sin tiempo para reaccionar la franja dio un segundo para pensar y espacio para pasar. Ocurrió lo inevitable. Dani García puso un balón perfecto para la pantera Williams, que todo instinto superó con un control exquisito a Lejeune, todo duda. Para jolgorio local y sorpresa general Iñaki remató con clase y picardía al primer palo de Dimitrievski que intentó adivinar en lugar de tapar su palo. (1-1)

Si los de San Mamés rugen, los del Valle del Kas no fueron menos e Isi, visto que por abajo no funcionó, decidió que por arriba. El balón se estampó en el larguero de un modo tan violento que silenció rugidos por un instante, el que tardaron los de Valverde en afilar sus dientes.

El equipo del Txingurri es una perfecta combinación de velocidad, clase y mucha habilidad.

En una jugada de esas que no parecen trascendentes pudo estar el principio del fin para el Rayo. En la disputa de un balón aéreo Berenguer fintó alzar los codos, Óscar Valentín los sacó para protegerse y se llevó la amarilla y un recado del 7 bilbaíno para el camino.

Si tu escoba no puede barrer, prepárate para correr. Los de Bilbao son tan de Bilbao que son capaces de hacer autopistas en tiempo récord. El Rayo fue incapaz de poner peajes y en un cuarto de hora todos los caminos fueron hacia la rayista.

Los de Valverde fueron leones en el medio, panteras en los costados y hienas en las áreas. Así, Sancet vio sangre en el punto de penalti, la zaga había ido como elefante en cacharrería a cerrar el centro y Oihan remachó, certero, a la red. (2-1).

En un abrir y cerrar de ojos otro animal, Nico Williams, auténtica gacela superó claramente a Fran García, guepardo manchego y batió con calidad a Dimitrievski. (3-1).

El Rayo Vallecano no se rindió y siguió tratando con cariño la pelota, llegando al área de Simón con facilidad y profundizando sin suerte como le pasó a Camello, al que la pausa que tuvo para regalar el gol a Trejo le faltó en sus generosos desmarques siempre una décima de segundo antes de lo debido en el ya conocido como “Mal de Morata”. Isi siguió con su fusil, muy mala idea y balas silbando el poste.

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero esta, sin ser una oda al fútbol como la primera, no estuvo mal.

Las fieras rojiblancas con el estómago lleno no quisieron correr tanto y dirigidos por un sublime Muniain se mantuvieron al acecho, a la espera de capturar alguna otra presa.

Iker sigue siendo ese Bart Simpson escurridizo para sus rivales pero con el poso de la experiencia y el saber estar de una barba pelirroja al estilo Fidel Castro.

Su pausa en el maremágnum del partido fue oro para el Athletic y su habilidad para pasar de diablillo a niño bonito para los colegiados digna de un Óscar, de Trejo o de Hollywood, sin hacer prisioneros en duras acciones sin castigo en el medio del campo y llorando a cada roce del rival más que en los Puentes de Madison.

Capítulo aparte mereció aquí el navarro que manejó el partido a un antojo.

Los minutos pasaron entre amagos del Rayo y del Athletic. Los de Iraola pudieron recortar con un buen gol de Camello, pero en uno de los templos del fútbol se produjo otra de esas aberraciones tal del fútbol moderno. El 34 tenía adelantado un brazo y quizá una verruga de su rodilla lo que fue castigado como orsay (correctamente según el reglamento actual). Este tipo de fueras de juego van contra el espíritu del juego ya que salvo que juegues en el equipo de la Castellana no está permitido anotar goles con la mano.

Triste por sus merecimientos pero convencido de sus posibilidades, Andoni Iraola sustituyó a Camello por Falcao y el tigre no faltó a su cita frente al Athletic.

El Rayo maneja la pelota que dan ganas de llorar de emoción,pero solo generaba realmente peligro a través de Isi. Los centros laterales no llegaban a puerto y en muchos casos no tenían destinatario.

Hasta que entró Radamel. El “monstruo de Bucarest”, suerte de Freddy Krueger en todas las pesadillas de los aficionados de San Mamés, de Marcelo Bielsa y de Andoni Iraola hasta que éste le perdonó a base de goles llegó, vio y anotó.

Según RFG Fran García le puso un gran centro,pero su generosidad creyente es excesiva. El pase al área del lateral zurdo de la franja fue bueno,pero el desmarque de Falcao fue legendario.

García(heredero del 3) combó el plátano y García (que le cedió el 3) hizo la envolvente de los profesionales que se cuelan en las colas de Doña Manolita. Se situó a la espalda de su marcador,éste le perdió un segundo de vista y Falcao,atigrado, ganó la acción por una franja de distancia a su rival rematando de tal modo de Erling Braut Haaland al verlo lamentó su “porquería”de gol en Champions y pidió a su entrenador personal más vídeos de “como parecerse a Falcao y no morir en el intento”. (3-2)

Los últimos minutos se convirtieron en un nudo en la garganta de los aficionados locales y un quiero y no puedo de los visitantes , incluyendo en cancha a Bebé para remover el árbol y a Mumin para colocar a Catena de segundo ariete. Dio igual. La franja no consiguió poner otro balón en el área y el oficio local consiguió acabar el choque sin sobresaltos.

Partido precioso de ver en Bilbao con dos equipos vistosos y divertidos,un Athletic implacable con los errores franjirrojos y un Rayo del que estar orgulloso y que lo intentó hasta el final.

Una animalada de partido, la verdad.

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