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El colmo de Juanma Lillo es ganar un partido en territorio charro con gol de Guardiola (chiste de posesión).

Amante de la juventud perdida y del reciclaje recibo con cierta periodicidad y desinfección ropajes de un sobrino en la feliz veintena que quiere ser mayor y por lo tanto tomado en serio. En plena crisis del ecuador de la cuarentena hago de impostor de mi mismo hasta el punto de correr una maratón. Me pongo un jersey de esos grises de la marca del caballito con un cuello redondo que parece una capucha de Madonna y pantalones rotos y me creo joven. Ayer me descubrí remangando unos jeans estrechos hasta hacerlos pesqueros, calzándome unos calcetines tan cortos que eran invisibles y unas zapatillas blanco Neutrex. Tras salir con el abrigo con capucha de oso polar noté frío en los tobillos, volví a casa como un gil y me dejé de bobadas.

El Rayo Vallecano estrenaba su participación en la Copa del Rey en un partido asequible, a priori siempre lo son, ante el Guijuelo. Las trampas del choque no parecían demasiado sorprendentes, a saber, campo de césped artificial, rival bullicioso e intenso y frio polar secador de jamones.

León, el profesional

La franja salió a hacer lo que debía, apretar, amenazar, golear. A pesar de las bajas el Rayo pareció el de la Liga. Comesaña superaba líneas en conducción, Unai distribuía, Bebé profundizaba, Andrés trazaba diagonales y Pozo se juntaba con todos. En la primera ocasión a Andrés le pasó el balón por debajo de las piernas tras el pase de Bebé. En la segunda el portero tapó el pase de Thiago. Pronto, antes de los cinco minutos Andrés se la dio a Pozo y este, tras rechazar Johan, arquero dominicano de los locales la empujó a la jaula. Diez minutos más de apretar , tres o cuatro goles en el casillero y a otra cosa. O eso parecía.

Natalie Portman y la economía circular

El partido cambió drásticamente y con exactitud en el minuto nueve. Bebé (en lo sucesivo Jean Renó) vio por la mirilla a una niña de flequillo encantador y carita angelical y su corazón se ablandó un instante. Cuando quiso darse cuenta estaba protegiendo el balón de mala manera hasta perderlo. En los siguientes minutos el partido fue una sucesión de Natalie Portmans y jugadores del Rayo en jeans remangados y zapatillas blancas sin calcetines. Los dos grados del termómetro del Municipal Luis Ramos no parecían un obstáculo.

El empate

Cuando en tu equipo la zaga la componen cuatro zagueros que nunca han jugado juntos y el portero suplente diríase que lo mejor es no complicarse. Dice el manual de estilo de cualquier entrenador que nada de perder pelotas con el equipo saliendo. Tras igualarse el partido con una sucesión de faltas de contundencia y entendimiento en la retaguardia vallecana a los mediocampistas de la franja les dio por intercambiar papeles. Unai intentó salir en conducción por potencia y la perdió, Santi perdió el sitio como hace Unai y Mario Suárez que jugaba de central se creyó el medio centro que deslumbró en Mallorca, salió demasiado , no pudo volver a tiempo y Toti, cual Francesco, regateó a Maras como Falcao a Piqué definiendo con calidad al palo largo de Zidane que al levantarse lo miró mal canturreando “My name is Luca, I live on the second floor, I live upstairs from you, yes I think you´ve seen me before”.

Qasmi

El Rayo intentó reaccionar, volvió al campo y aplicó por instantes el dogma del profesor Miyagi Iraola , “Nada de conducción, juego en transición”. El “dar cera pulir cera” hubiese funcionado con un Daniel San al uso pero Yacine Qasmi estaba en punta. Lo intentó en una ocasión de derechas pero falló de manera inverosímil un pase de la muerte de Bebé al punto de penalti y a su pie menos malo, el izquierdo, mandando el esférico a la grada. Tras jurar en arameo se rumorea que tendrá un papelito en la próxima temporada de Cobra Kai.

Kevin

El partido se convirtió en ese quiste de grasa que no te puedes quitar pero que tampoco parece peligroso. Pasaron los minutos hasta que Andoni Iraola se vio obligado , depresivos Andrés y Pozo, poco eficaz Unai y nulo el citado centreforward y colocar en la cancha a Guardiola, Trejo, Isi y Oscar Valentín. Aquello parecía un achuchón, un golito y para casa pero a Kevin Rodrigues, lateral zurdo en lo sucesivo siniestro le entró la soberbia. Recibida una amarilla de mal grado , su cabeza se rebeló ante la injusticia y en lugar de profundizar y incluso disparar como en la primera parte decidió tomarse la justicia por su mano y arrear un mandoble en la primera oprtunidad que tuvo a un rival. Segunda amarilla y el Rayo en problemas.

Minutos de marasmo

Los hombres de negro se vieron en un marrón que pensaron nunca olvidarían. Isi tuvo que colocarse de lateral zurdo hasta que entró Iker Recio, cumplidor, el Guijuelo lo intentó y luego calculó. Ahí tuvieron los salmantinos su oportunidad. Les faltó convencimiento para encontrarla.

La prórroga

Unos quisieron y no pudieron (Guardiola pudo ser villano tras fallar un mano a mano). Los otros resistieron con orgullo y sin excesivos apuros. Los demás cenamos para preparar el posible disgusto con el estomago lleno.

Penaltis y contragafes

Tópicos aparte, aquello parecía la antesala del drama. El Rayo elegía tirar en segundo lugar. El miedo hizo que los mayores maestres de Twitter Rayo hicieran un ejercicio de contragafismo.

Comenzó lanzando el equipo local y el Rayo fue favorecido por un detalle letal. Los jóvenes recogepelotas, ilusionados de ver algo histórico se agolparon detrás de la meta de Zidane. El tiempo que tardaron en desalojar el lugar fue una pesadilla para Alberto Rodríguez que tuvo tiempo de pensar . La mandó, tres ideas a la vez, fuera.

Mario Suárez tomó el balón “confiante”. Disparó tan relajado que Yohan no tuvo más remedio que atajar el balón ni demasiado fuerte ni demasiado colocado.

El cuerpo central de la tanda fue un “clinic”. Se alternaron Caramelo, Isi, Carlos Rubén, Trejo, Toti, Santi Comesaña en lanzamientos perfectos, imparables.

El último disparo local, el de Cristóbal fue un cúmulo de cansancio y temor que terminó del mejor modo para el Rayo, con una atajada sencilla de Zidane que facilitó la labor a Guardiola. Sergi, atento, lanzó al mismo lugar que sus otros tres compañeros goleadores y Yohan, que repitió por cuarta vez lado solo pudo probar el sabor de la derrota, cruel y posiblemente injusta.

Jamones y sorteos

El Rayo estará en el bombo de la siguiente eliminatoria, pero hizo tanto sufrir a sus aficionados que estos merecerían otro sorteo, el de un jamón, del mismo origen del rival que hizo enfriar y secar a los jugadores de Iraola cual patas negras de origen ibérico. Nada de eso ocurrirá. Que pase el siguiente. Circulen.

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