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OPINIÓN

El Pase Corto: Rayo 1–2 Barcelona

DE OTRO PARTIDO

Messi, borrado, y la imagen dejada contra el Mallorca, también.

El equipo entró con la cabeza baja y se fue mirando hacia arriba. Lo que durante 75 minutos pudo ser, al final no fue. Pero hay cosas que fueron: la presión a un rival superior hasta hacerlo casi espejo durante muchos tramos del partido, borrando a sus estrellas y cortando ese dominio tan típico del Barcelona, la posesión que desquicia. El Rayo Vallecano perdedor sufrió tanto como el Barcelona ganador. Al partido lo decidieron dos goles iguales, de fútbol 7, más propios de los desajustes del Rayo que de los méritos del rival.

ENVUELTO PARA REGALO

El complejo de inferioridad.

Si se pudo luchar de igual a igual e ir ganando, ¿por qué la sensación en muchos saltos, en instancias en las que había que meter el pie, en las batallas de la guerra, fue que el Rayo era un equipo inferior? Porque con ese pensamiento iban tal vez los jugadores franjirrojos a las disputas. Faltó convicción y creerse que el 1-0 se podía estirar más, que no era inesperado y momentáneo. Faltó el sentirse ellos.

LO QUE SE LLEVA EL OJO

La voluntad y el vacío.

En un noche de Primera División el Rayo se purificó y la pesadilla del Mallorca mutó en esperanza. Jugando así, la escalera es de subida. Hubo voluntad de buscar el partido y tranquilidad para plantear los combates singulares. La rapidez del juego afectó a los lentos (Comesaña, en ocasiones Iván Martos). Trejo no fue menos Trejo y deslumbró, exhibiendo una calidad que trasciende divisiones y años. Faltaron Pozo, Bebé y un nueve de peligro, porque Qasmi y Andrés, laboriosos, en el área asustan lo justo o no meten miedo. El ojo se lleva entrega pero también un vacío que no es cuestión de haber jugado contra el Barcelona: ese vacío puede notarse hasta en un entrenamiento. Falta peligro arriba. El nueve supletorio, más falso que un jugador de futbolín, no termina de encajar, y el que el Rayo necesita, de momento no llega.

LA BOTELLA MEDIO LLENA.

Este es el camino.

Hoy, la botella está completamente llena. Pese a la derrota el trago no sabe amargo. Ni siquiera fue un partido para corregir errores. Fue un partido para seguir así.

Quizá los cambios de Antoñín, Advíncula e Isi -bien planteados estratégicamente- llegaron tarde. Se ha notado la mano y el cerebro del mister. Iraola es inteligente y da la sensación de estar en el campo. Podemos ver a Iraola en algunos dibujos tácticos, en la presión del equipo o el “trenecito” para atacar los saques de esquina. También, en los cambios escalonados y en los relevos de jugadores sin que sean sustituidos. Muchos esperaban una goleada. El Rayo perdió, pero las matemáticas dan como resultado más alegría que tristeza.  

EN DEFENSA DE…

Dimitrievski, el espíritu de Willy y compañía.

Hoy se cumplieron 6 años de la muerte del eterno Willy. Bonito es pensar que metió la mano en los tres palos del Barsa. Dimitrievski fue la figura rayista del primer tiempo, mientras la defensa se iba haciendo grande. Fran García, además del gol, volvió a ser ese tipo que miente experiencia. Marcó después de una gran jugada de Álvaro, que pareció resucitado, pero luego volvió rápido a morir. Mario Hernández, Saveljich y Catena frenaron a Messi ( ¿Le hicieron uno de los marcajes por zona más notables que se recuerde?). El Rayo fue música hasta que la orquesta se cansó. No se puede aguantar tanto contra un Frankie de Jong o contra un Jordi Alba que entró fresco a pocos minutos del final, y los desaparecidos-Griezmann, Messi- con que aparezcan una vez son determinantes. La Franja dio la cara, el pecho, las piernas, todo el cuerpo y cayó por desgaste y psicología.

Con público y con un 9 hubiera sido otra cosa, pero no está tan mal que haya sido esta.

Que vengan las máquinas quitaalmas a recoger todo lo que se dejó el Rayo sobre el campo.

Ahora, a pensar en la Liga con la satisfacción de una derrota muy digna, y por eso nada dolorosa.

Antes de terminar, un saludo para familiares y amigos de Gregorio Llorente, homenajeado con un minuto de silencio. DEP.

Hasta el próximo Pase Corto, lectores. ¡Suerte, Vallecas, y aúpa, Rayo!

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