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El Pase Corto: Rayo 4–1 Oviedo

DE OTRO PARTIDO

Comesaña, ¿por qué no jugaste al menos algunas veces como hoy?

Además del gol, soltó la pelota rápido, deslumbró con algunos regates y estuvo acertado en las marcas. Comesaña jugó a otro ritmo, le dijo adiós a la cámara lenta que lo poseía, o supo jugar de manera inteligente con su lentitud. Llega tarde ese despertar, como el triunfo y la racha positiva. Todo sigue igual, pero el Rayo Vallecano avanza quizá con la cabeza más alta que su rival directo por la última plaza del playoff, el Sporting, que arañó un triunfo salvador en casa frente a Las Palmas y le descuenta puntos al Leganés y al Almería. Toca esperar sufriendo, como en cada partido, en cada minuto del año.

ENVUELTO PARA REGALO

Los pies de Lucas se olvidaron de papá.

Zidane estuvo entre perdido y muy perdido. En el 1-1 pudo hacer algún movimiento más convincente, de oficio y, en algún centro que se le complicó, igual. Arriesgó con un regate en el primer tiempo (le salió bien) y con otro en el segundo (le salió mal, podría haber sido gol, terminó en saque de esquina). Actuó con una displicencia que en parte fue irresponsabilidad, como si estuviera jugando una pachanga con amigos, como si confirmara que está de paso en el Rayo. Concedió, pero los regalos se quedaron envueltos, el Oviedo no supo abrirlos.

LO QUE SE LLEVA EL OJO

Trejo, hoy sí Álvaro García y algunas preguntas.

Otra vez el ojo pestañeó lento para no perderse a Trejo, que estuvo en todos lados. Fue el pulpo distribuidor del juego; y cuando el corazón, funciona, el resto de órganos también: Isi, Álvaro García, Valentín, Comesaña… El ojo se lleva, además, preguntas que le haría en rueda de prensa a Iraola: ¿Por qué Isi ha jugado tan poco de titular? ¿Por qué Mario Suárez por delante de Montiel? ¿Por qué más minutos a Adrián que a Antoñín?

LA BOTELLA MEDIO LLENA

Sube el líquido. ¿O es lo que imaginamos?

El Rayo está séptimo porque pierde el gol average con el Sporting, pero depende de sí mismo y, consiguiendo los seis puntos que quedan, se mete en el playoff. Un pasado de partidos fáciles, convertido en futuro incierto y ahora en presente otra vez ilusionante, hace que la coctelera del tiempo dé como resultado un líquido agridulce dentro de la botella. Ánimo para los optimistas. Y para los pesimistas.

EN DEFENSA DE…

Fran García y una defensa laboriosa.

El único error atrás estuvo en el gol del Oviedo (Advíncula y Catena, dormidos). Un empate que era un adiós a todo.

Pero el Rayo fue una gran oreja escuchando nuestros reclamos: no tantos pelotazos, jugar más por el suelo, juntarse, aprovechar los espacios, levantar la cabeza, hacer las pausas, ganar espacios sin el balón.

Advíncula -de semana convulsa- cumplió, Saveljich estuvo correcto y quizá el más ausente fue Catena. Fran García -víctima de un penalti riguroso- otra vez volvió a conquistar la banda. Brillo y perseverancia describen a la defensa rayista hoy, sin duda con el ánimo reforzado por la vuelta de Emiliano Velázquez, gran noticia.

Este Rayo impredecible mantiene la incógnita, deja el playoff abierto y nos deja un sueño incómodo, porque intentamos dormir con la cabeza apoyada en la calculadora. Quizá exista una fuerza desconocida -llamémosla suerte, orgullo, gracia, experiencia- que finalmente deje al equipo donde no merece estar: en el playoff, pero como esto no va de merecimientos, sino de hechos, confiemos.

El saludo de este Pase Corto es para Lanere1972 (@lanere1972), seguidora del Rayo y compañera invisible visible.

¡Abrazo de gol franjirrojo, Lanere!

Y a vosotros, familia rayista, hasta la próxima crónica. ¡Fuerza, Vallecas! ¡Aúpa, Rayo, y a luchar hasta el último pitido de la Liga!

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