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Zubizuri, su alfombra y otras chapuzas


LA CONTRACRÓNICA


Santiago Calatrava, célebre arquitecto, ingeniero civil y escultor quiso dejar su impronta en aquel nuevo Bilbao moderno y del siglo XXI que tiene como mayor muestra el espectacular museo Guggenheim. Diseñó un precioso puente blanco (zubi zuri en euskera) con un arco unido a dos plataformas, unos cables de hierro para sujetarlo al suelo y una  superficie de cristal espectacularmente iluminada. Todos se felicitaron de la belleza de aquella estructura.

El Athletic Club se presentó en Vallecas con un diseño prometedor. Salió con Martínez, Williams, Muniain…lo que es la nueva imagen de la ría, pero le pasó lo mismo que al Zubizuri. El Rayo salió como la tormenta que promete su escudo, por fín, y arrinconó al equipo de Berizzo en el que no apareció ni el Toto. Raúl De Tomás adelantó a la franja con tremendo golazo pero dura poco la alegría en la casa del pobre y el VAR se hizo trampas al solitario. Entró a juzgar el gol (supuesto lícito) pero olvidó que , como dice su propio protocolo  “el árbitro podrá iniciar la revisión de un posible «error claro y manifiesto» “. La jugada terminó castigada por una mano, tan clara como involuntaria en una acción, siendo generosos, interpretable, por lo que no debió ser re-arbitrada.

Cuando instalas un suelo de cristal en un lugar donde llueve mucho, ¿qué puede ocurrir? . Pues que aquello se convierta en una pista de patinaje y las caídas se sucedan. Eso fue lo que ocurrió. El Rayo creció, las vigilancias atrás eran buenas, Comesaña cerraba bien, Imbula abría el campo, Kakuta se gustaba, Embarba al menos era incisivo y De Tomás bullicioso. Y luego estuvo Pozo. El perfecto xirimiri. Parece que no está, se esconde entre las líneas enemigas para filtrar un balón al nueve, tirar una pared o , si le dejan, llegar hasta al borde del área y disparar. Así lo hizo. En Vallecas a este tipo de lluvia (y de jugador) lo llamamos calabobos.

Los entrenadores suelen respetar ciertas jerarquías o galones, y aunque gran parte de la afición pedía siempre la salida de Pozo, Michel seguía apostando por Trejo. El argentino se merecía tanto el banco que acabó por enviarse él solo y dar la oportunidad a un compañero que sin duda aprovechó.

Con tanta circulación por el puente, Berizzo siguió viendo como los tuyos seguían trastabillando  en plena lluvia y solo la suerte y la falta de puntería franjirroja evitó un resultado más abultado al descanso.

De camino al vestuario , el entrenador del Athletic recordó la historia que le contaron del Zubizuri y preguntó a Josean Lekue, médico del club, como lo habían arreglado. Lekue le dijo que habían puesto una alfombra para que el suelo “agarrase mejor” y que al arquitecto no le había gustado nada.  Berizzo sonrió para sí y puso a Raúl García. En un minuto ya había instalado la alfombra el tío, en cinco conectado varios remates y en veinte puesto histérica a toda la zaga. Lo pusieron de manifiesto Advincula con un despeje nefasto, un miedo atroz al girarse y perder de vista el balón, Alex Moreno, más atento a molestar a Muniain que al balón, y Alberto ,inseguro y atornillado a la línea de gol. Si a esto añadimos que aquello de “el árbitro podrá iniciar la revisión de un posible «error claro y manifiesto» ” empleado por el árbitro en la primera parte cayó en el olvido en la segunda (vista mil veces la repetición es tan mano como la de RDT, es decir, rara e involuntaria), el gol de Iker subió al tanteador.

El bueno de Michel había intentado parar el chaparrón dando entrada a Álvaro por Kakuta, metiendo vértigo y restando amenaza. Luego sacó a Alegría y quitó a Pozo, quitándonos alegría y metiéndonos en un pozo e introdujo a Bebé muy tarde por un Embarba que , como todo el equipo, fue de más a mucho menos.  Digamos que la gestión de los cambios fue rara por no decir desafortunada, y aunque el Rayo lo intentó, con el talento mirando desde el banquillo siempre es más difícil. De lo de las jerarquías es mejor no hablar demasiado. Si Trejo se autoexpulsó el domingo, la Copa nos dará la oportunidad de ver a Dimitrievski (espero). Entonces sabremos si lo de los porteros en el Rayo es otro Zubizuri, la solución es una alfombra o se ha tratado , simplemente, de otra chapuza.

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