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LA CONTRACRÓNICA


En las carteleras de los cines es frecuente encontrar títulos relacionados, inspirados o desgraciadamente destrozados por productores, directores o actores. Esperaba con cierta atención la llegada del partido de hoy, partido de la segunda profunda entre Albacete y Rayo Vallecano con tintes de bestseller gracias a los protagonistas de la novela de la primera vuelta convertido en entremés, sainete, vodevil o tensión sexual no resuelta, qué sé yo. Creía yo que la épica literaria del encuentro circularía por el remake de Amigos de Zozuliers vs Grada amiga de la libertad, igualdad y fraternidad, y enémiga acérrima de quienes se oponen a dichos valores. Me equivoqué, y aunque Roman quiso su porción del pastel no llegó a triunfar porque segundas partes nunca fueron buenas. Dicho esto, con él empezaron los numerosos bestsellers en los que se convirtió el choque gracias a eso, un choque, el que provocó que Figueroa Vázquez, y no Vázquez-Figueroa, que sí que se hinchó a escribir libros de gran difusión y venta, cometiese una de las mayores atrocidades del siglo XXI en una actuación arbitral. Mi colmillo me hace dudar si Zozulia quiso abrir el brazo y estampárselo a Milic como un sello, pero el caso es que chocaron, el referee señaló falta del zaguero ¿¿¿???? y mientras que los jugadores víctimas del encontronazo parecían noqueados, un pelotero de Alba mal llamado pícaro (pícaro es quien pierde tiempo, no un mal compañero que prefiere arriesgar la salud de dos de su gremio por hacer gol) acercó el balón a la zona señalada, lo posó, sacó rápido y ante la sorpresa general el árbitro, ¿QUÉ DEMONIOS ESTABA PENSANDO? decidió dejar seguir. La jugada acabó en gol. Por suerte para el Rayo y sobre todo para trencilla y Albacete el gol no subió al marcador ya que el VAR detectó un orsay en el saque. Imaginaos qué hubiera sido de la segunda parte del novelón Rayo-Albacete en Vallecas. Se hubiese jugado a puertas cerradas de todos los domicilios desde el Campo de Vallecas hasta Peironcely, Monte Urgull, San Diego y Hormigueras para evitar que al pícaro le leyésemos a coro Mundo Obrero o algún incauto le hubiese querido enseñar el uso de la hoz y el martillo.

En fin, que Alberto Vázquez-Figueroa el novelista, y no el del silbato titularía este bestseller de programas de moviola y cuñados como “El señor de las tinieblas” obra recomendable y escrita en el año del Señor 2001, el año más continental de nuestras vidas.

Como dije , una vez arrancó la creación de títulos mainstream, la cosa no tuvo fin hasta el descanso, en el que , como giro inesperado de guión de Hitchcock o Tebas el partido llegó a su fin (esta vez en sentido figurado, conste).

Don Alberto siguió en el top ventas del partido con “Tuareg”. En dicha obra Trejo demuestra lo que es de veras un pícaro, Suarez lanza hacia Qasmi, y el bereber del desierto que hasta ahora fue el ataque franjirrojo rompe la pelota en las mallas locales. (0-1)

Durante unos minutos los “nuevos” del Rayo le dieron al equipo otro nivel. Isi, el propio Qasmi y De Frutos, jugador top nacional el día que encuentre la pausa, estuvieron a punto de poner el encuentro en boca de el narrador de origen canario “Rumbo a la noche”.

No ocurrió. Cerca del final del primer acto llegó una oferta especial de 29 de febrero. Un 2×1 en títulos de AVF . Primero Luis Advíncula, lateral peruano del Rayo mutó en la deidad inca “Viracocha” capaz de estar como Luis en todas partes y en ninguna. En un despeje regulero de Saveljich el bueno de Lucho no estaba en su parcela en Albacete, ni siquiera en Cuenca , Chinchón o Rivas. Estaba en Tahuantinsuyo, facilitando la oferta rompedora de libros de Vázquez, aunque en este caso podría haber sido mas del dibujante de Anacleto, agente secreto, que de Figueroa. El centro del jugador local intentó taparlo Mario Suarez, que firmó “La iguana”y dio el pase perfecto al goleador que aprovechó errores graves de unos y otros. El tipo solo se podía llamar Pedro Sánchez. (1-1)

Sentí tanta pena como el día que cumplí veinte años,día en que el vividor dibujante de Bruguera falleció y me entregó el legado de contarles mis historias de Abuelo Cebolleta.

No sabía entonces ni que la segunda parte del partido fuera un quiero y no puedo de los locales y un dejar la vida pasar de los de Jémez ni que yo les contaría todo esto . Ellos intentaron ser “Los bisontes de Altamira”. Su lider “espiritual”, el ucraniano de mechón prominente en chopito y cacho frente firmó “La barbarie” pero “El hombre de las tinieblas” no lo expulsó, su técnico lo cambió y el sustituto Acuña estuvo a punto de firmar “Vivos y muertos” con un brutal remate de cabeza. Alberto Vázquez-Figueroa le recordó que ese libro lo había escrito él y que no había manera de romper el empate.

El resultado final es algo decepcionante pero no del todo malo en este “Año de Fuegos”. Al equipo hoy le faltó “Hambre”.

PD: Lean a Vázquez-Figueroa. Lo pasarán bien.

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