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Bebé: “Me llegarán ofertas, pero quiero seguir en el Rayo Vallecano”

El 26 de octubre de 2019, Tiago Manuel Dias Correia (Agualva-Cacém, 30 años) se rompió el cruzado de la rodilla derecha durante un partido contra la Ponferradina. ‘Bebé’, como le llamaba su hermano cuando eran pequeños, llegó a pensar que nunca más volvería a jugar al fútbol. Pero tras 12 meses de incesante trabajo, tres operaciones de rodilla y 12 visitas al quirófano, logró romper estigmas y volver a calzarse las botas.

Vallecas le quiere y él se siente querido por Vallecas. Se le tiene tanto afecto porque es, en cierto modo, reflejo de este barrio. Algo pasional, capaz de lo mejor y de lo peor, de marcar uno de los golazos del año… Y de romper algún ventanal del rascacielos de Teniente Muñoz Díaz. Un huracán incontrolable donde nunca escasea la humildad y el trabajo. Acaba contrato este verano, pero tiene claro que quiere seguir vistiendo la Franja. Pai, como le llaman en el vestuario, concede una tarde a Unión Rayo.

#EntrevistaUR con Bebé

¡Vaya golazo al Zaragoza! Cuando hicieron esa falta, al segundo pensarías “esta es para mí”… ¿Cómo te encuentras?

Pues hubo una antes un poco más cerca… ¡Y no salió! Pero en ese momento me sentía con confianza para pegarle, se lo dije al capitán y fui. Estoy en un momento en el que siento plena confianza en mi disparo. Y bueno, fue un golazo. Muy contento. Soy feliz de sentirme importante y quiero disfrutar del ahora, pero con la cabeza tranquila y sin dejar de trabajar.

El ascenso directo ya está a 10 puntos. ¿Cómo analizas la temporada? ¿Qué está pasando?

Está a 10 puntos, pero yo no lo veo imposible. Ahora tenemos tres partidos muy claves, en Alcorcón y luego dos seguidos en casa (Mirandés y Sporting). Si estamos concentrados, podemos sacarlos. Y serían muchos puntos de golpe. Dependemos de nosotros, hay que ir partido a partido.

“El ascenso directo está a 10 puntos, pero no lo veo imposible. Hay que ir partido a partido”

Háblame de tus apodos. ¿De dónde viene lo de Bebé?

¡Eso es muy gracioso! ¡Me lo puso mi hermano! Cuando éramos pequeños él no sabía llamarme Tiago, así que empezó a decirme Bebé. Yo vivía en un barrio social, la gente lo escuchó y empezó también a llamarme Bebé. Y pasados los años, el apodo me gustó y me lo acabé dejando. Da personalidad, al final es diferente… ¡No hay muchos Bebés por ahí!

También te llaman Pai

El vestuario, el entrenador… Todos de puertas para adentro me llaman Pai. En portugués es algo así como ‘hermano’. Yo en el vestuario empecé a decirlo y ahora todos me lo llaman a mí. Es un mote cariñoso.

El 26 de octubre de 2019 te rompiste el cruzado de la rodilla derecha. ¿Cómo recuerdas ese día?

Fue complicadísimo. 10 años atrás ya había pasado por esa lesión, pero esta vez me pasó cuando atravesaba un momento buenísimo, estaba jugando genial… Y de repente me rompí el cruzado y los dos meniscos. Fue un momento muy desagradable de mi vida, pero tuve la suerte de encontrar a mi lado buenos compañeros, gente interesada en ayudarme… Y que me ha dado la vida. El doctor (Carlos Beceiro) estuvo conmigo en todo momento; también jugadores como Alberto García o Ulloa, que habían atravesado lesiones de rodilla. Son cosas que pasan y ahora quiero disfrutar del momento.

¿Llegaste a pensar que no volverías a jugar al fútbol?

Sí… Unas mil veces. Hay algo que la gente no sabe, y es que no me operaron una vez de la rodilla, sino tres. Hubo muchas complicaciones y no encontraban la manera de arreglármelo. En todo el proceso entré como 12 veces al quirófano. Fue una etapa muy mala. Pero, como te he dicho antes, el haber tenido la suerte de contar con buenos profesionales a mi lado me ayudó bastante. Yo le decía al doctor y a mis compañeros que difícilmente volvería a jugar.

“Unas mil veces pensé que no volvería a jugar al fútbol. Hay algo que la gente no sabe, y es que no me operaron una vez de la rodilla, sino tres”

Y 369 días después… Volviste para jugar 1 minuto contra el Fuenlabrada. Probablemente ese ya sea uno de los más emotivos de esta temporada, si no el que más. ¿Cómo lo viviste?

Yo, sinceramente, no pensaba ni que fuese a jugar esa noche. Pero el míster, al final, me dio unos minutitos… Y fue una sensación de locos. Después de un año, 12 meses parado, sin saber ni si iba a volver. Ese momento fue único, tanto para mí como para mis compañeros, porque se notaba en la cara de todos la felicidad por verme jugando otra vez.

¿Qué consejo le darías a alguien que atraviese también ese bache en su vida? Romperse el cruzado…

Esfuerzo y tranquilidad. Cuando te llega una lesión así, lo primero que tienes que hacer es darte un par de semanas para tranquilizarte, relajar la cabeza, estar con la familia, los amigos… Y una vez te operes, enfocarte en tu recuperación. Es una lesión que requiere muchas, pero muchas, horas de trabajo. Fisios, en casa, en el club… Toda la ayuda que tengas es buena. Pero le diría que tuviese mucho cuidado para no recaer.

Hablemos de tu renovación. ¿Qué puedes contar de ese tema?

Yo acabo contrato este verano. Para mí el Rayo es un club al que tengo un enorme cariño, el que me ha dado la oportunidad de jugar en la Liga española, tanto en Segunda como en Primera. Y es un club con el que me identifico y que me quiere mucho. El tema de la renovación está en manos de mi representante, pero el club sabe lo que pienso y lo que quiero. Ojalá podamos llegar a un acuerdo bueno para los dos.

¿Pero tú quieres seguir en el Rayo?

¡Sí! Seguramente me llegarán ofertas de otros clubes, pero yo quiero escuchar primero al Rayo. Quiero negociar y ver si podemos llegar a un acuerdo.

“El tema de la renovación está en manos de mi representante, pero el club sabe lo que pienso y lo que quiero. Me gustaría seguir en el Rayo”

Has entrado hace poco en ‘El Club de los 30 años’, pero parece que aún te queda mucha carrera por delante. ¿Qué te ha enseñado el fútbol?

Yo siento que aún estoy lejos de colgar las botas. Me siento bien y tengo mucho fútbol por dar. Este trabajo es una maravilla y quiero seguir disfrutándolo. El fútbol me ha dado todo, he pasado por varias ligas: la inglesa, la española, la turca, la portuguesa… Y de todas ellas he aprendido algo. Este deporte me ha enseñado a ser un hombre, a madurar. Esta profesión no es fácil, aunque mucha gente lo piense. El fútbol es mi vida.

Hablabas de madurez. Paco Jémez, siendo entrenador del Rayo, dijo: “El problema de Bebé es que cada vez que coge la pelota, quiere que pase algo”. ¿A este tipo de lecciones te refieres?

Claro, los años van pasando y ahora soy un jugador diferente. Mucho más tranquilo, más listo, que sabe leer el fútbol de frente, cuando tomar decisiones o no. He cambiado, madurado. Y es normal, porque todo el mundo con el tiempo va aprendiendo, siempre aprendemos.

“Ahora soy un jugador diferente. Mucho más tranquilo, más listo. He madurado”

¿Qué es lo mejor que te ha dado el fútbol?

El fútbol me ha dado muchas cosas. Económicamente, por ejemplo, me ha dado una vida que podemos disfrutar tanto yo como mi familia. También me ha dado muchos amigos, pero amigos de verdad. Tengo hermanos dentro de este deporte. Al final en este mundo acabas pasando más tiempo con tus compañeros de equipo que con tu propia familia. Y enlazas amistades muy importantes.

¿Y qué es lo peor que te ha dado?

Las lesiones, en concreto las dos de rodilla. Aunque yo soy de pensar que, en la vida, lo que tenga que pasar pasa. Y si me tenía que pasar, es por algo. Sólo queda mirar hacia delante y seguir luchando. Aún hay muchas cosas por llegar.

Mirando al césped, se te ha visto tanto como delantero centro, como en banda. ¿Dónde estás más cómodo?

Claramente en banda. El míster alguna vez me ha puesto en punta, y es verdad que en ocasiones ha ido bien, pero no estoy a gusto. Sin embargo, sí que puedo jugar algunos partidos de mediapunta, detrás del delantero. Ahora, si me das a elegir, sin duda escojo la banda. Tanto en la derecha como en la izquierda, aunque prefiero la izquierda, porque me gusta centrar con la zurda y, si no, meterme hacia dentro y disparar con la diestra. Que es uno de mis fuertes.

Hablemos de la afición. Se está manejando la posibilidad de que a finales de abril vuelva a haber público en los estadios. ¿Esto os ilusiona?

Mucho. El Rayo depende de la afición, porque ellos nos dan la vida. Ir a jugar a Vallecas con la gente apretando no es tan fácil como hacerlo a puerta vacía. Cuanto más rápido se controle la pandemia y puedan volver, mejor para nosotros.

“El Rayo depende de la afición, porque ellos nos dan la vida”

Mándale un mensaje a la afición.

Nosotros no nos entregamos, lo vamos a dar todo, a seguir luchando. Queremos subir a Primera. Les pido que estén con nosotros hasta el final, que vamos a intentarlo. Este equipo tiene que estar en Primera División.

Hemos pedido a la afición que nos mande preguntas. Y aquí van tres. La primera: ¿Qué diferencias ves entre Míchel, Jémez e Iraola?

¡Uff, difícil! Son muy diferentes. No he tenido ni un problema ni un desacato con ninguno. Es cierto que con unos jugué más y con otros, menos. Pero me es difícil, porque son muy diferentes. Uno es más tranquilo, otro habla más, otro es más cercano, otro tiene más personalidad…

Hay mucha gente que a lo mejor no lo sabe, pero tú, en el 2010, estabas en el Manchester United. ¿Cómo recuerdas esa etapa?

Yo estaba en el Vitória Guimaraes y me fui a Manchester. Allí firmé un contrato de cinco años, de los cuales cumplí tres. En un club así aprendes muchísimo, tanto de los jugadores como del entrenador. No jugué mucho, pero disfruté una barbaridad. Y guardo momentos espectaculares, como jugar y marcar en Champions, compartir plantilla con jugadores de élite-élite, o ser entrenado por Ferguson… Lo que pasa que a mí me pilló siendo muy joven, tenía 20 años, apenas acababa de empezar en el fútbol profesional y era imposible jugar en ese equipazo. Pero no me arrepiento de nada.

“El United me pilló siendo muy joven. Acababa de empezar en el fútbol profesional y era imposible jugar en ese equipazo”

La última. ¿De dónde sacas esa pegada tan potente? ¿Cuándo tenías 8 años ya le pegabas tan duro a la pelota?

¡Siempre! ¡Siempre! Mi hermano, que juega al fútbol sala, también chutaba durísimo. Y yo de pequeño ya remataba muy potente, aunque no tanto como ahora. Con el paso de los años he mejorado la técnica y ahora, gracias a dios, tengo un disparo que me ayuda muchísimo en mi fútbol.

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