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OPINIÓN

Bitter Sweet Symphony

Desgarbado, como diría alguien hecho de trozos de otro, Richard Ashcroft pasea decidido, adelante con paso firme y altanero mirando a cámara, “porque yo lo valgo mientras canta las estrofas de “Bitter Sweet Symphony“.

El cantante de The Werve, chulo como un ocho nació en Wigan, ahora en el gran Manchester como podría haberlo hecho en Vallecas, en el gran Madrid. George Orwell también era de allí y escribió sobre los abnegados currantes de las minas de carbón, un ejemplo de esfuerzo y lucha en la precariedad.

George Orwell escribió “Rebelión en la granja” y seguro que podría usted, ávido lector podría sin esfuerzo reconocer a algún personaje de dicha obra en el Rayo Vallecano S.A.D.

Hoy sin embargo toca hablar mas bien de “El camino de Wigan Pier” o del amigo Ashcroft porque el Rayo hoy fue trabajador hasta el dolor, chulo con el balón hasta la arrogancia y ejemplo de como se puede competir en precario con los valores de la franja y uno diría que del barrio, valentía, coraje y nobleza.

Se puso la cosa de cara antes de llegar a creerlo, pero el arrojo de Álvaro García disparando con un pie, el derecho, que solo emplea para no tener que llevar muletas mereció el rebote y el gol.

A partir de ahí el partido se ganó por aplastamiento. Cada balón en disputa era de los de blanco con franja roja, cada carrera era ganada por los locales, cada tiro a gol de los de Iraola.

Veía la cara de Robert Moreno y pensaba “con lo bien que habrías seguido a la sombra de Luis Enrique”. Su equipo, el conjunto más armado , de mayor oficio y más trabajado de primera división con su antecesor en el banco se hallaba tan perdido como un equipo de prebenjamines en su primer entrenamiento.

La cosa no era para menos. Imagina jugar contra un equipo donde el portero las para y no se complica, los centrales son contundentes, los laterales se proyectan y, lo nunca visto por estos ojos, cierran, los mediocentros corrigen , tapan y se despliegan, los extremos desbordan y si no brillan como hoy Merquelanz trabajan, la media punta la esconde, se la da el compañero, manda , templa y el delantero es un gladiador que las pelea todas, las gana, se convierte en un muro para los zagueros y las que tiene las mete.

A Nteka, el 9 del Rayo que durará poco en Vallecas lo intentaron frenar de todas las manera posibles pero a Domingos Duarte se le ocurrió la peor, una patadita que se convirtió en penalti y gol de Trejo.

El ariete se consagró con un gol de artista al recibir una segunda jugada de Trejo. Nteka pudo abrir a cualquier lado pero soltó un zurdazo directo a la red.

La segunda parte pudo empezar mal para la franja pero hoy no era el día del Granada y Dimitrievski rechazó al larguero el gol o gol de Luis Suarez.

Con espacios Álvaro pudo redondear la noche sorprendiendo a Escandell pero su rechace lo culminó en gol un Santi Comesaña hoy feliz.

Eso fue el Rayo hoy, un placido domingo para sus aficionados en cuanto al desenlace y una sinfonía agridulce para los que disfrutaron de la exhibición franjirroja en su retorno como local en primera, con un 4-0 de los que no parar de pellizcarse y una tristeza tremenda de no poder estar “gracias” al Napoleón de Orwell de turno, al caballero de la mano en el pecho o de la triste figura que tiene como mayor meta en la vida el hacer la vida imposible a quien solo quiere ver a su equipo y pasar un rato con gente con la que compartir su pasión.

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